Un informe de la firma global de asesoría y análisis económico Oxford Economics, publicado en el transcurso de 2026, confirmó que los precios de los alimentos frescos en Colombia experimentaron un disparo significativo durante el año, contribuyendo con un 22% de la inflación acumulada. El estudio atribuye este aumento a una compleja combinación de factores: las intensas lluvias que afectaron la circulación de mercancías, los bloqueos recurrentes en los principales corredores de carga del país y la indexación de los costos laborales estructurales, que elevaron la inflación anual de los alimentos. La volatilidad se concentró especialmente en frutas, verduras y carnes, configurando un escenario de presión sobre los bolsillos de los colombianos.
El análisis de Oxford Economics ubica a Colombia dentro de un repunte regional de la inflación de alimentos que también alcanzó a México y Perú, aunque con magnitudes distintas. Mientras que en el país los alimentos explicaron el 22% de la inflación acumulada en 2026, en México esta proporción alcanzó el 63% y en Perú el 35%. La consultora señala que, si bien este episodio sigue por debajo de los niveles observados en 2022, generó presiones relevantes en la economía doméstica. Los choques climáticos, los problemas de oferta y las disrupciones logísticas se identifican como los principales motores de esta dinámica, dejando en un segundo plano, al menos para el caso de los alimentos frescos, el impacto del conflicto en Irán que estalló a finales de febrero de 2026.
El impacto del conflicto en Medio Oriente y las perspectivas de moderación
El informe de Oxford Economics detalla que la guerra en Irán provocó un aumento abrupto en los precios de la energía y los fertilizantes, llegando el petróleo a un pico de 118 dólares por barril durante el segundo trimestre de 2026. Sin embargo, la consultora aclara que los picos en alimentos frescos respondieron más a eventos climáticos y disrupciones logísticas que al encarecimiento de insumos internacionales, al menos hasta ahora. Con una proyección de moderación del petróleo a 79 dólares por barril para el cuarto trimestre de 2026, se prevé un alivio en los costos de fertilizantes, lo que podría mitigar presiones futuras.
El estudio establece una distinción crucial en la transmisión de los costos a los alimentos. Para cultivos de consumo directo como arroz, trigo y maíz blanco, el efecto del encarecimiento de insumos sería más inmediato. En contraste, para cultivos como soya, sorgo y maíz amarillo, el impacto se traslada de manera indirecta a través de la alimentación animal, afectando los precios de carnes, huevos y aceites. La firma advierte que, en Colombia y Chile, existen riesgos alcistas porque la siembra de cultivos clave ya comenzó y coincidió con insumos más caros. La transmisión final de estos costos dependerá de la proporción de insumos asegurados antes del conflicto, la duración del mismo en Medio Oriente y la persistencia de las restricciones de China a las exportaciones de fertilizantes.
A pesar de las presiones actuales, Oxford Economics plantea que la suba de precios en alimentos frescos no sería necesariamente persistente. La experiencia indica que los picos en frutas y verduras suelen ir seguidos de correcciones importantes. Esta perspectiva de moderación, sumada a la proyección de una baja en el precio del petróleo, ofrece un horizonte de alivio parcial para la inflación de alimentos hacia el cierre de 2026, aunque los efectos del conflicto geopolítico y las condiciones climáticas locales seguirán siendo monitoreados de cerca por los analistas económicos.












