El exministro de Minas y Energía y expresidente del Senado, Amylkar Acosta Medina, lanzó una advertencia contundente: Colombia deberá prepararse para un racionamiento de energía que obligaría a adelantar la jornada laboral y escolar, como medida extrema para enfrentar el fenómeno de El Niño más intenso del último siglo, cuyo regreso está proyectado para 2026 según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la NOAA y el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas (ECMWF). Frente a este escenario, Acosta propone cuatro medidas urgentes que, a su juicio, el Gobierno Nacional debe adoptar de manera obligatoria y no como simples recomendaciones: el cambio del huso horario oficial para aprovechar al máximo la luz solar; la imposición de un ahorro forzoso en todas las entidades públicas; la implementación de una tarifa horaria diferencial que incentive el consumo en horas valle; y el rescate de programas como “Apagar Paga”, que en 2015 logró reducir el consumo de energía en un 5%.
“El sector está en el máximo grado de estrés”, aseguró Acosta, quien insistió en que no basta con pedirle a la ciudadanía que ahorre, sino que se requieren directrices concretas desde la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg) para incentivar el ahorro. “No basta con decirles ‘ahorren’, sino qué medidas se deben tomar para ahorrar energía”, señaló el exfuncionario, recordando la experiencia del apagón de 1992-1993, cuando se implementó la llamada “hora Gaviria” —el adelanto del horario oficial— como mecanismo de emergencia para reducir la demanda eléctrica.
Las cifras del estrés energético
Las estadísticas de la empresa XM, operadora del sistema eléctrico nacional, reflejan la fragilidad del servicio: en 2025 el promedio nacional de interrupciones por usuario fue de 14,2. Sin embargo, en regiones como la Caribe, atendidas por las comercializadoras Afinia y Air-e, las cifras se disparan. Afinia, que presta servicio a 1,69 millones de usuarios en Bolívar, Sucre, Córdoba y Cesar, registró un promedio de 44,63 interrupciones por usuario; mientras que Air-e, con 1,25 millones de usuarios en Atlántico, Magdalena y La Guajira, alcanzó 29,96 interrupciones. “La prestación del servicio debe ser eficiente, de calidad y continuidad. Sin embargo, regiones atendidas por Afinia y Air-e están muy por encima del promedio nacional de interrupciones”, advirtió Acosta.
“Conviene que se den señales por parte de la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg) para que incentiven el ahorro en el consumo de energía, algo parecido a lo que se hizo en el año 2015”
Amylkar Acosta, exministro de Minas y Energía
El exministro detalló que la tarifa horaria diferencial ofrecería costos más bajos en las horas valle —entre las 8 a.m. y las 12 del mediodía, y entre las 3 p.m. y las 7 p.m.— para aplanar la curva de demanda pico, que actualmente se concentra al mediodía y en la franja de 7 a 9 de la noche. También propuso incentivos para que las industrias trasladen sus jornadas laborales a esos horarios de menor costo, una medida que ya se aplicó con éxito en el pasado y que busca suavizar los impactos de las nuevas olas de calor y el aumento del consumo en los próximos meses.
En medio de un contexto en el que el Gobierno del presidente Gustavo Petro, a través del ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, ya había solicitado a la ciudadanía acciones de ahorro voluntario, Acosta elevó el tono al advertir que Colombia atraviesa un “estrés hídrico y energético, tanto por la creciente demanda como por la fragilidad de sus redes”. La combinación de sequías prolongadas, el incremento de la temperatura global y la vulnerabilidad del sistema de transmisión y distribución —especialmente en la Costa Caribe— hacen que el riesgo de racionamiento sea real y cercano. “No se trata de alarmar, sino de actuar con anticipación, porque cuando el apagón llegue ya será tarde”, concluyó el exministro.












