El analista internacional y consultor político Juan Falkonerth ha explicado que las notables variaciones en las encuestas de intención de voto para las elecciones presidenciales de 2026 en Colombia, divulgadas a finales de enero, son completamente normales y esperables debido a diferencias metodológicas, tamaños de muestra distintos y el momento específico de los sondeos. Estas mediciones, realizadas por firmas como AtlasIntel, Gad 3, Guarumo, Centro Nacional de Consultoría (CNC) e Invamer, muestran a candidatos como Iván Cepeda, Sergio Fajardo y Abelardo de la Espriella encabezando las preferencias, aunque con diferencias significativas entre ellas, en un contexto de alta volatilidad y fragmentación del electorado colombiano.
Un ejemplo claro de estas discrepancias se observa en el caso de Sergio Fajardo, quien registra un 9,4% en AtlasIntel, apenas un 1% en Gad 3 y un 9,8% en la encuesta del CNC, esta última aplicada en 56 municipios del país. Falkonerth enfatiza que tales oscilaciones responden a la naturaleza emocional del actual entorno político, donde las encuestas capturan percepciones momentáneas que pierden vigencia rápidamente.
Polémica alrededor de la encuesta del CNC
La controversia ha escalado particularmente con la encuesta del CNC, favorable al presidente Gustavo Petro, quien la utilizó en redes sociales para respaldar su gestión y avalar el debate sobre su posible reelección. Esta situación ha generado denuncias, como la del representante Daniel Briceño, quien cuestionó los contratos de la firma encuestadora con el Gobierno nacional, abriendo dudas sobre la independencia de sus resultados. Falkonerth critica duramente los cálculos político-electorales imprecisos y acomodados que se derivan de estas prácticas, incluyendo los promedios de encuestas difundidos en redes sociales, que distorsionan los datos y ponen en riesgo la calidad del debate democrático.
«Las encuestas y los sondeos de opinión miden intención de voto y percepciones en un momento específico».
Juan Falkonerth, analista internacional y consultor político
«Una medición pasada pierde vigencia con rapidez, más aún en un entorno político tan volátil y emocional como el actual».
Juan Falkonerth, analista internacional y consultor político
El experto insiste en que estas variaciones no solo son normales, sino esperables, y deben interpretarse como fotografías emocionales del electorado, no como verdades absolutas ni predicciones infalibles. Advierte que prácticas metodológicamente incorrectas, como las señaladas, conducen inevitablemente a datos distorsionados y generan un manto de duda razonable sobre la fidelidad de las mediciones frente a la realidad electoral para el período 2026-2030.
«La variación entre encuestas no solo es normal, sino esperable» y «deben entenderse como fotografías emocionales del electorado, no como verdades absolutas ni predicciones infalibles».
Juan Falkonerth, analista internacional y consultor político
En medio de este panorama, Falkonerth llama a la prudencia en el análisis de los sondeos para evitar «poner en riesgo la calidad del debate democrático», subrayando que se están realizando interpretaciones imprecisas incluso por parte de quienes difunden los resultados.















