Con la primera vuelta de las elecciones presidenciales a la vuelta de la esquina, el nombre de Paloma Valencia, candidata del Centro Democrático, se instala en el centro del debate político como la figura que podría encarnar un giro radical frente al gobierno de Gustavo Petro. Un análisis publicado por Infobae Colombia, que recoge las opiniones de dos expertos, anticipa que un eventual gobierno de la senadora significaría una reconfiguración profunda de la institucionalidad colombiana, especialmente en materia de seguridad, política exterior y economía. Para Felipe Melo, politólogo y asesor legislativo, el programa de Valencia es el más articulado y coherente dentro del espectro electoral, anclado en lo que define como un «conservadurismo modernizador de inspiración liberal en lo económico y duro en lo securitario».
Según Melo, las primeras señales de una administración Valencia serían una combinación de reversión y refundación. Por un lado, el desmonte de las reformas emblemáticas de Petro, en particular la política de paz, y por otro, la refundación de la estrategia de seguridad bajo el paraguas de la «Seguridad Total», una propuesta estructurada en cuatro pilares que busca recuperar el control territorial. Este enfoque, sumado a la disciplina fiscal que pregona, representaría un viraje contundente respecto al rumbo actual del país. La candidata ya ha dado señales concretas, como atribuirse la reducción de los aranceles de Ecuador a Colombia del 100% al 75% tras una conversación con el presidente Daniel Noboa, buscando una convergencia ideológica que refuerza su perfil de derecha dura.
Política exterior y el regreso del alineamiento con Estados Unidos
El análisis de Camilo González Vides, académico y profesor de Relaciones Internacionales de la Pontificia Universidad Javeriana, profundiza en el giro que experimentaría la Cancillería. González Vides explica que la orientación actual, basada en derechos humanos y multilateralismo, sería reemplazada por una lógica de inserción competitiva en la economía global. «La transformación de la orientación de la Cancillería hacia una línea comercial sería una señal política de primer orden», señala Melo en sintonía con el académico. La propuesta de Valencia de convertir las embajadas en misiones comerciales, reduciendo el número de sedes creadas durante el gobierno Petro, materializa esa visión.
González Vides introduce un concepto clave: el «respiche», que implica mirar hacia el norte, hacia las estrellas, en alusión a Estados Unidos. La candidata buscaría recomponer la relación bilateral a partir de dos ejes fundamentales. En el caso de Venezuela, el rol de Colombia sería mucho más subordinado a lo que espere Washington, con una afinidad especial hacia la candidata venezolana María Carolina Machado. «Creo yo que Colombia va a tener un papel en la reconstrucción de Venezuela, pero no va a ser un papel tan activo, creo que va a ser un papel mucho más subordinado a lo que espera Estados Unidos de Venezuela», afirmó González Vides.
«Un gobierno de Paloma Valencia comenzaría con el conjunto de decisiones más predecibles del espectro electoral, dado que su propuesta programática es, en términos relativos, la más articulada y coherente con una tradición de política pública identificable: el conservadurismo modernizador de inspiración liberal en lo económico y duro en lo securitario.»
Felipe Melo, politólogo y asesor legislativo
Gobernabilidad y tensiones regionales
El politólogo Melo advierte que un eventual gobierno de Valencia enfrentaría tensiones con regiones gobernadas por la izquierda, lo que podría complicar la gobernabilidad. Sin embargo, la candidata ha blindado su perfil técnico en lo macroeconómico con la elección de Juan Daniel Oviedo, exdirector del Dane, como su fórmula vicepresidencial. Oviedo refuerza el mensaje de disciplina fiscal y modernización que caracteriza al uribismo. El Centro Democrático, partido fundado por Álvaro Uribe Vélez, apuesta así por una candidata que, según los analistas, representa el regreso del uribismo más ortodoxo, con un programa que combina seguridad, orden económico y alineamiento internacional, en contraste con el legado de Gustavo Petro.
«Paloma Valencia tiene una figura que es algo así como embajadas que fungen como misiones comerciales. La idea es transformar las embajadas como si fueran una especie de centro para la negociación de acuerdos comerciales.»
Camilo González Vides, académico en relaciones internacionales
El escenario que se dibuja para 2026 es, en palabras de los expertos, el más predecible del espectro electoral, pero también el más disruptivo respecto a las políticas del gobierno saliente. La pregunta que queda en el aire es si los colombianos están dispuestos a dar ese paso, o si la polarización que ha marcado la era Petro encontrará en Valencia una continuación en clave conservadora. Lo cierto es que, a pocos días de la primera vuelta, el país se asoma a una encrucijada que definirá su rumbo en seguridad, relaciones con el mundo y modelo económico.












