En el Gran Foro de Semana realizado en Bogotá, analistas expertos como Peter Siegenthaler, gerente de país del Banco Mundial; Oliver Wack, gerente general de Control Risks para Colombia y la Región Andina; César Pabón, director de Investigaciones Económicas de Corficolombiana; y María Soledad Mosquera, directora sectorial de S&P Global Ratings para Colombia y Panamá, alertaron sobre las crecientes dificultades que enfrenta Colombia para atraer inversión extranjera directa y acceder a créditos internacionales en 2026. Las intervenciones en los paneles del foro destacaron la incertidumbre regulatoria, una tasa de inversión cercana al 16 por ciento y una presión fiscal agobiante como los principales obstáculos, en un contexto de fase final del gobierno de Gustavo Petro y de cara al próximo ciclo político y económico.
Los expertos señalaron que el crecimiento del gasto público ha sido cinco veces más rápido que el de los ingresos, lo que ha duplicado el costo de financiamiento con tasas de deuda soberana entre el 13 y 14 por ciento, mientras el crecimiento del crédito se estanca en un 2 por ciento. Además, el déficit fiscal para 2025 se acerca al 6 por ciento del PIB, el mayor en medio siglo salvo la pandemia, y para 2026 podría oscilar entre el 5,3 y el 8 por ciento según estimaciones de Carf. Señales institucionales ambiguas, como los decretos sobre salario mínimo, pensional y la Emergencia Económica, generan fricciones que desplazan el apetito de los inversores hacia la inversión de portafolio en lugar de la directa, reduciendo el atractivo del país y complicando el repunte económico.
Señales rojas que espantan a los inversionistas
Colombia muestra un rezago evidente frente a pares regionales y globales: el PIB de Corea del Sur triplica el del país cafetero, mientras Chile mantiene una trayectoria más sólida; la productividad local permanece estancada y la bolsa colombiana, aunque comparable a la de México, carece del mismo peso en inversión pasiva. Estos factores, sumados a una narrativa confusa, pintan un panorama de alta fricción regulatoria que afecta la confianza de los actores económicos.
«La inversión es el motor de crecimiento. También, de alguna manera, es la expresión de un sentimiento general de cómo los actores económicos ven la economía y sus perspectivas.»
Peter Siegenthaler, gerente de país del Banco Mundial
«Cuando la narrativa es confusa o contradictoria, se construye la idea de un país de alta fricción. No es necesariamente alto riesgo, pero sí complejo para invertir.»
Oliver Wack, gerente general de Control Risks para Colombia y la Región Andina
Los panelistas enfatizaron la necesidad de reglas claras, especialmente en el Banco Central, para proteger el poder adquisitivo y fomentar el crecimiento a largo plazo, lo que generaría confianza tanto local como internacional.
«El decreto del salario mínimo, el decreto pensional –que constituye una forma de inversión forzosa– y el intento de decretar una Emergencia Económica generan señales rojas que espantan la inversión.»
César Pabón, director de Investigaciones Económicas de Corficolombiana
«Un banco central con reglas claras y objetivos definidos, enfocado en proteger el poder adquisitivo y el crecimiento de largo plazo, genera confianza para la inversión local e internacional.»
María Soledad Mosquera, directora sectorial de S&P Global Ratings para Colombia y Panamá
En este sentido, los inversionistas observan con cautela la sostenibilidad fiscal, priorizando inversiones de portafolio sobre las directas, y están dispuestos a colaborar con gobiernos de izquierda o derecha siempre que haya certeza regulatoria.
«El inversionista ve con cautela la sostenibilidad fiscal, y eso ha hecho que el apetito se desplace más hacia inversión de portafolio que hacia inversión directa.»
María Soledad Mosquera, directora sectorial de S&P Global Ratings para Colombia y Panamá
«Los inversores están dispuestos a trabajar con gobiernos de izquierda o de derecha, siempre que exista certeza regulatoria.»
Oliver Wack, gerente general de Control Risks para Colombia y la Región Andina
Estas advertencias del Gran Foro de Semana subrayan la urgencia de estabilizar las señales institucionales para evitar un 2026 marcado por menor inversión y mayor vulnerabilidad económica en Colombia.















