Tras el escrutinio del 99,87 % de las mesas, la primera vuelta presidencial del 31 de mayo de 2026 dejó un panorama incierto de cara a la segunda vuelta. Abelardo de la Espriella obtuvo 10.346.212 votos (43,73 %), seguido de Iván Cepeda con 9.680.548 votos (40,91 %), mientras que Paloma Valencia alcanzó 1.637.690 votos (6,92 %), Sergio Fajardo superó el millón de sufragios y Claudia López cosechó más de 200.000. Los votos en blanco en esta primera vuelta sumaron 400.000. Analistas políticos ya proyectan hacia dónde se dirigirán los votos de los candidatos no finalistas y cómo podrían definir el resultado definitivo.
El profesor de Ciencia Política de la Pontificia Universidad Javeriana, Esteban Nina Baltazar, señaló que los grandes perdedores de esta contienda fueron los extremos políticos. «Los grandes perdedores son los extremos, es decir, líderes políticos como Álvaro Uribe (expresidente) y el Gobierno actual, representado en Gustavo Petro. Esos son los perdedores, porque la candidata de Álvaro Uribe, del Centro Democrático, Paloma Valencia, está con un 6 % o 7 % de los resultados. Eso es un perdedor», afirmó el experto.
El destino de los votos de Paloma Valencia y el respaldo de Uribe
De acuerdo con el análisis del politólogo, existe una alta probabilidad de que los sufragios obtenidos por Paloma Valencia se trasladen hacia la campaña de Abelardo de la Espriella. «Hay una alta probabilidad de que los votos de Paloma Valencia se vayan, por afinidad en las mismas creencias de los valores de partidos de derecha, hacia el candidato De la Espriella», explicó Nina Baltazar. La propia candidata del Centro Democrático ya anunció su respaldo a De la Espriella para la segunda vuelta, y el expresidente Álvaro Uribe también se pronunció en el mismo sentido. Sin embargo, el analista matiza que no se trata de una negociación tradicional: «No creo que esta vez De la Espriella busque a Álvaro Uribe, sino que va a ser que Álvaro Uribe se va a adherir a De la Espriella, que es diferente».
«Hay una alta probabilidad de que los votos de Paloma Valencia se vayan, por afinidad en las mismas creencias de los valores de partidos de derecha, hacia el candidato De la Espriella.»
Esteban Nina Baltazar, profesor de Ciencia Política en la Pontificia Universidad Javeriana
El voto en blanco como opción para los seguidores de Fajardo
En el otro extremo del espectro, los más de un millón de votos de Sergio Fajardo, considerado el candidato de centro, son vistos como «en disputa». Para el profesor Nina Baltazar, estos electores difícilmente se sentirían cómodos respaldando a ninguno de los dos finalistas, a quienes perciben como representantes de posiciones extremas. «Ese porcentaje de Fajardo, al menos un porcentaje, va a aumentar el número de votos en blanco. Porque, ¿qué es el voto en blanco? Es cuando no estás satisfecho por los candidatos que hay en la papeleta. Van a votar, pero no están satisfechos con los dos», sostuvo el analista. Este fenómeno ya se observó en la segunda vuelta de 2022, cuando el voto en blanco registró un incremento significativo.
Con el apoyo declarado de Paloma Valencia y Álvaro Uribe a De la Espriella, y la incertidumbre sobre los votantes de Fajardo y Claudia López, la segunda vuelta se perfila como una contienda en la que la movilización de los sectores de centro y la opción del voto en blanco podrían jugar un papel determinante. Los analistas coinciden en que el resultado final dependerá en gran medida de la capacidad de cada campaña para interpretar estas corrientes electorales y atraer a los votantes que aún no han definido su apoyo.












