La Asociación Colombiana de Agencias de Viajes y Turismo, Anato, proyecta más de 700.000 movimientos migratorios internacionales durante la Semana Santa en Colombia, superando las estimaciones de la Aeronáutica Civil que hablan de al menos 600.000, en un contexto de alta demanda que ha disparado los precios de los viajes al exterior y genera preocupación entre los viajeros que planean sus escapadas.
Esta temporada, considerada uno de los picos anuales para el turismo y las peregrinaciones de los colombianos, enfrenta un incremento constante en los costos debido a la volatilidad del dólar, la variabilidad de las tarifas aéreas y de hospedaje que pueden oscilar hasta un 30% de un día para otro, así como comisiones en tarjetas tradicionales de hasta el 10% por conversiones y cargos similares en retiros de cajeros internacionales, lo que pone en riesgo los presupuestos de miles de familias.
Recomendaciones expertas para evitar sobrecostos
Expertos como Santiago Mejía, chief Sales & Growth Officer de Lulo Bank y exCountry Manager de Global66, insisten en la importancia de una planificación financiera anticipada para mitigar estos impactos, sugiriendo anticipar la compra de divisas, optar por pagos digitales en la moneda local del destino, utilizar eSIM para conectividad sin roaming costoso y apps de control de presupuesto, además de evitar el cambio de dinero en aeropuertos por sus tasas desfavorables, priorizar la tokenización en pagos vía Google Pay o Apple Pay para reducir fraudes y preferir métodos digitales sobre el efectivo para minimizar riesgos de seguridad y comisiones ocultas.
“Creer que pagar en pesos es siempre más económico es un error común. Contar con herramientas que permiten pagar en la moneda del comercio, sin costos ocultos, puede representar un ahorro inmediato y significativo”
Santiago Mejía, chief Sales & Growth Officer de Lulo Bank y exCountry Manager de Global66
Con proyecciones récord impulsadas por el auge del turismo internacional, los viajeros colombianos deben actuar con previsión para disfrutar de Semana Santa sin sorpresas financieras, recordando que métodos inadecuados de pago y divisas pueden generar sobrecostos significativos en un período de máxima demanda.












