Andrea Petro, hija del expresidente Gustavo Petro, lanzó duras críticas contra el presidente Abelardo de la Espriella durante el fin de semana, al calificar de “barbarie” la estrategia militar implementada por el Gobierno en el Guaviare y acusarlo de gobernar mediante la intimidación. Las declaraciones se producen días después de la Operación Azarías, ejecutada entre el 30 y 31 de agosto en esa región del suroriente colombiano, una intervención que ha generado un intenso debate político y social.
En un mensaje difundido a través de sus redes sociales, Andrea Petro cuestionó abiertamente las tácticas de seguridad del mandatario, señalando que el uso desmedido de la fuerza no es la vía para resolver los conflictos territoriales que persisten en zonas como el Guaviare. La operación militar ha sido motivo de controversia por el despliegue de tropas y los enfrentamientos con grupos armados, dejando un saldo de lesionados y detenidos que aún se investiga.
Críticas a la estrategia de seguridad
La hija del exmandatario no solo reprochó la acción militar, sino que también vinculó la estrategia de De la Espriella con un estilo de gobierno que, según ella, recurre al miedo como herramienta de control. Sus palabras se suman a las voces de sectores opositores que han denunciado una escalada autoritaria en la gestión del actual presidente.
«Lo que está ocurriendo en el Guaviare es una barbarie. No se puede gobernar a punta de intimidación, esa no es la Colombia que queremos construir», expresó Andrea Petro.
Andrea Petro, hija del expresidente Gustavo Petro
La polémica se suma a las tensiones políticas que envuelven a la administración De la Espriella, que ha defendido la Operación Azarías como una medida necesaria para combatir el crimen organizado y recuperar el control territorial en el sur del país. Hasta el momento, la Casa de Nariño no se ha pronunciado oficialmente sobre las declaraciones de Petro, aunque fuentes cercanas al Ejecutivo han reiterado que las operaciones militares se enmarcan dentro de la ley y el derecho a la seguridad. El debate, mientras tanto, sigue abierto en un país que observa con atención cada movimiento del nuevo Gobierno.










