La Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) decidió suspender el contrato de consultoría adjudicado para los estudios técnicos, financieros, ambientales y prediales de la doble calzada en el tramo El Tablón-Boquerón de la vía Bogotá-Villavicencio. Esta medida, inicialmente tomada el 24 de diciembre de 2025, fue extendida el 22 de enero de 2026 hasta el 23 de febrero de 2026, a solicitud del consorcio contratista, debido a la falta de avales de los Ministerios de Hacienda y Transporte, el Departamento Nacional de Planeación, la Confis y el Conpes, así como por trámites administrativos pendientes y problemas en el financiamiento con vigencias futuras del Presupuesto General de la Nación, sin prever un aumento en las tarifas de peajes.
El contrato, adjudicado en septiembre de 2023 por un valor superior a los tres billones de pesos, contemplaba originalmente tres fases hasta el 31 de diciembre de 2024 y una cuarta hasta finales de 2026. Sin embargo, esta suspensión evidencia los retrasos acumulados en la estructuración del proyecto desde su inicio, afectando un tramo crítico conocido por su inestabilidad geológica, con fallas que provocan cierres frecuentes y representan un riesgo constante para el tráfico de carga y pasajeros entre el centro del país y los Llanos Orientales.
Impacto en la conectividad nacional y competencia por recursos
Esta vía estratégica queda ahora en un limbo administrativo sin una hoja de ruta clara, lo que complica la conexión vital para el transporte de bienes y viajeros. La vicepresidenta de estructuración de la ANI ha estado involucrada en las decisiones, destacando las dificultades para avanzar en un megaproyecto que compite por recursos con iniciativas como la doble calzada Estanquillo-Popayán, cuyo costo supera los siete billones de pesos. El financiamiento total depende de vigencias futuras, lo que agrava la situación ante la ausencia de mecanismos alternos como incrementos en peajes.
Los puntos inestables del tramo El Tablón-Boquerón subrayan la urgencia de estos estudios, pero la pausa prolongada genera incertidumbre sobre el cumplimiento de plazos y la ejecución efectiva de obras que prometían mejorar la movilidad en una de las rutas más transitadas del país.











