ANT recupera predio de 63 hectáreas en Puerto Gaitán, Meta, para indígenas Sinuaki y Barrulia

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La Agencia Nacional de Tierras recuperó el predio conocido como “Cuba Libre”, de 63 hectáreas en Puerto Gaitán, departamento del Meta, y lo entregó provisionalmente a las comunidades indígenas Sinuaki y Barrulia, poniendo fin a más de trece años de litigio con la comunidad menonita. Esta acción se concretó tras una reciente resolución administrativa de la ANT y una orden judicial emitida por el Juzgado Primero Promiscuo del Meta, solicitada por la Defensoría del Pueblo, que priorizó los derechos ancestrales de los indígenas sobre la ocupación menonita.

Funcionarios de la ANT ingresaron al terreno acompañados por la Policía y líderes indígenas para ejecutar la recuperación, destacando que las transferencias de la propiedad realizadas desde 1968 eran nulas por carecer de autorización estatal. Además, el uso agrícola implementado por los menonitas, que incluyó el cultivo de soja en 51 hectáreas, resultó incompatible con la vocación forestal de la zona, considerada baldío nacional. La comunidad menonita, de origen mexicano con descendientes suizos y alemanes, había adquirido casi 60 hectáreas en la región desde 2016 mediante un modelo agrícola tecnificado.

Un avance en la reforma agraria y la soberanía alimentaria

La disputa enfrentó a autoridades estatales, indígenas y menonitas por este baldío nacional, con una decisión judicial clave que protegió los derechos de las comunidades Barrulia, Iwitsulibo, San Rafael de Warrojo y Tsawilonia. Anteriormente, los indígenas habían sido desalojados y alojados temporalmente en espacios municipales. La propuesta de los menonitas de establecer una reserva forestal en parte del predio fue rechazada por la ANT por falta de competencias para avalarla. Ana Jimena Bautista, directora jurídica de la ANT, lideró el proceso que ahora permite una posesión temporal mientras se avanza en la adjudicación definitiva y la posible creación de un resguardo por parte del Ministerio del Interior.

Este hito representa un significativo avance en la reforma agraria colombiana, fortaleciendo la soberanía alimentaria y resolviendo tensiones entre derechos indígenas ancestrales y actividades agrícolas privadas en zonas de alta sensibilidad ambiental.

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