En una decisión que ha generado revuelo en los pasillos del poder a solo 23 días del final de su mandato, el presidente Gustavo Petro designó al ministro del Interior, Armando Benedetti, como director ad hoc del Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre). La medida, oficializada mediante el Decreto 0743 del 9 de julio de 2026, faculta a Benedetti para gestionar el rediseño institucional de la entidad, apartando temporalmente a la titular, Nhora Mondragón, de los trámites específicos de reestructuración.
El nombramiento fue conocido el 15 de julio y responde a una recomendación del Consejo de Ministros celebrado el 8 de julio. La decisión se tomó para evitar posibles conflictos de interés de Mondragón en la reformulación de vacantes, al amparo del artículo 12 de la Ley 1437 de 2011 y el numeral 1 del artículo 189 de la Constitución Política. El decreto establece que la labor de Benedetti se extenderá hasta el 7 de agosto de 2026, justo un día antes del traspaso de mando.
Un segundo frente para Benedetti
Con esta designación, Armando Benedetti asume un segundo frente dentro del Ejecutivo, sin que ello implique un reemplazo de Nhora Mondragón en sus funciones generales. La titular del Dapre continuará con la coordinación entre entidades y el apoyo al gabinete presidencial. El rol ad hoc de Benedetti se limita exclusivamente a los trámites contemplados en los «pasos 2, 6 y 7 de la Circular Conjunta No. 100-011 de 2023», que rigen los procesos de reestructuración interna de la entidad.
La figura del nombramiento ad hoc está contemplada en la legislación colombiana para aquellos casos en los que el funcionario competente no puede adelantar ciertas actuaciones, usualmente por impedimentos o conflictos de interés. En este escenario, la administración Petro optó por delegar en el jefe de la cartera política una tarea clave que involucra la reorganización de plantas de personal y la posible formalización de contratistas hacia la recta final del mandato.
Sindicatos del sector público ya han alzado la voz para advertir sobre los posibles impactos que esta movida puede tener en la formalización laboral de los contratistas, en un contexto donde el Gobierno busca dejar ajustes administrativos antes del 7 de agosto. Aunque la medida fue adoptada tras un Consejo de Ministros, al interior del Ejecutivo también ha generado inquietudes, pues se interpreta como un movimiento que concentra poder en Benedetti en la fase más sensible de la transición presidencial.












