La «Orejona» busca dueño. Este sábado, en el majestuoso Puskás Aréna de Budapest, Arsenal y París Saint-Germain protagonizan una final inédita de la UEFA Champions League que promete emociones de principio a fin
Los ingleses persiguen el primer título europeo de su historia, mientras que los franceses intentan consolidar su nueva dinastía continental defendiendo la corona conquistada hace un año

El fútbol europeo se detiene este sábado para vivir una nueva final de la UEFA Champions League. Arsenal y Paris Saint-Germain se enfrentan en el Puskás Aréna de Budapest con un objetivo común: levantar el trofeo más prestigioso del fútbol de clubes y escribir una página inolvidable en su historia.
Para el Arsenal, la cita representa la oportunidad de conquistar por primera vez la Champions League. El equipo dirigido por Mikel Arteta llega impulsado por una temporada extraordinaria en la que recuperó protagonismo en Inglaterra y confirmó su regreso a la élite continental. Los londinenses buscan dejar atrás el recuerdo de la final perdida en 2006 y alcanzar, por fin, la cima de Europa.
Enfrente estará un Paris Saint-Germain que defiende la corona conquistada la temporada pasada y que aspira a convertirse en apenas el segundo club de la era moderna de la Champions en revalidar el título, algo que solamente logró el Real Madrid entre 2016 y 2018. El conjunto parisino llega respaldado por una plantilla llena de talento y experiencia en este tipo de escenarios.
El duelo también tendrá un atractivo especial en los banquillos. Dos técnicos españoles, Mikel Arteta y Luis Enrique, protagonizarán un pulso táctico de alto nivel en una final que promete intensidad, presión alta y protagonismo ofensivo.
Arsenal confía en el liderazgo de Martin Ødegaard, la capacidad de recuperación de Declan Rice y la velocidad de Bukayo Saka para marcar diferencias. Además, Arteta confirmó la recuperación del defensor neerlandés Jurrien Timber, una noticia que fortalece la estructura defensiva de los «Gunners» para el compromiso decisivo.
Por el lado del PSG, gran parte de las expectativas pasan por el poder ofensivo de figuras como Ousmane Dembélé y Khvicha Kvaratskhelia, jugadores que han sido determinantes en la campaña europea del club francés y que buscarán desequilibrar una de las defensas más sólidas del torneo.
El escenario también estará a la altura de la ocasión. El Puskás Aréna, con capacidad para cerca de 67.000 espectadores, alberga por primera vez una final de la Champions League y será el epicentro de una jornada que reunirá a miles de aficionados llegados desde Francia, Inglaterra y distintos rincones del mundo.
Todo está servido para una final que enfrenta la ambición histórica del Arsenal con el deseo del PSG de consolidar una nueva era de dominio europeo. Noventa minutos —o quizá más— definirán quién se queda con la gloria continental en Budapest.
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