El conductor del Masivo Integrado de Occidente (MIO), Jorge Enrique Chaves Valbuena, de 45 años, fue asesinado a tiros en el barrio El Cortijo, en la zona de Mata Gatos de Cali, mientras cumplía con su labor durante la transmisión del partido de la Selección Colombia frente a Portugal, el sábado 27 de junio de 2026. El empleado de la empresa GIT Masivo fue herido con arma de fuego en la vía pública, y aunque la comunidad lo trasladó de inmediato al Hospital de Siloé, llegó sin signos vitales. La Policía Metropolitana de Cali adelanta las investigaciones para esclarecer los móviles del ataque y dar con los responsables, sin que hasta el momento se haya informado sobre sospechosos ni las causas del crimen.
El homicidio de Chaves Valbuena se suma a una preocupante estadística de violencia en la capital vallecaucana. Según las cifras oficiales, hasta el 13 de junio de 2026 Cali registraba 500 asesinatos, de los cuales 462 correspondían a hombres y 38 a mujeres. De ese total, 403 homicidios fueron perpetrados con arma de fuego, 69 con arma blanca y 28 con otros elementos. Estos números generan temor entre la ciudadanía de que la ciudad pueda cerrar el año con mil homicidios, lo que pone en entredicho la efectividad de los planes de seguridad implementados por las autoridades.
Un gremio golpeado por la inseguridad
El crimen ocurre en un contexto de creciente inseguridad para los conductores de transporte público en Cali. Los disturbios que se han presentado en distintos puntos de la ciudad han afectado la vigilancia urbana, dañando cámaras de fotomultas y dispositivos de control de tránsito que resultan claves para las labores investigativas. El gremio transportador se encuentra a la espera de avances en la indagación, mientras que la comunidad y los compañeros de Chaves Valbuena exigen justicia y garantías para quienes desempeñan esta labor diaria.
«Compañero, te fuiste cumpliendo con tu deber, haciendo lo que te gustaba y luchando por tu familia»
Colega de la víctima
Un vecino del sector manifestó su solidaridad con la familia del conductor asesinado, recordándolo como una persona trabajadora y muy querida en la comunidad. La consternación se ha extendido a todo el sistema MIO y a la ciudadanía de Cali, que clama por respuestas ante un hecho que golpea a uno de los gremios más expuestos a la violencia urbana. Las autoridades no han entregado hipótesis concretas sobre el ataque, y la investigación continúa en busca de pistas que permitan esclarecer lo ocurrido aquella tarde de fútbol que terminó en tragedia.












