Dos escoltas del senador Jairo Castellanos perdieron la vida en un violento ataque armado perpetrado contra la camioneta de su esquema de seguridad en la vía que une Fortul y Tame, en Arauca, durante la tarde del jueves 5 de febrero, alrededor de las 2:00 p.m. El vehículo Toyota Prado fue interceptado a escasos kilómetros del perímetro urbano de Fortul, antes del estadero La Macarena, donde los atacantes abrieron fuego con armas cortas y largas, causando la muerte inmediata del conductor y de uno de los escoltas, además de dejar el carro con múltiples orificios de bala, vidrios destrozados, llantas perforadas y graves daños en la carrocería.
El esquema de seguridad se desplazaba desde el Norte de Santander hacia Yopal, en Casanare, con el propósito de recoger al senador Castellanos para cumplir una agenda política en Sarare Araucano. Afortunadamente, el congresista no se encontraba en el vehículo en ese momento y resultó ileso, quedando fuera de peligro. El automotor quedó abandonado a un costado de la carretera, y las imágenes del suceso fueron difundidas en redes sociales por la congresista de Cambio Radical, Lina Garrido.
Antecedentes de violencia en la región
Este ataque se produce en un contexto de creciente inseguridad en la zona, pues en la mañana del mismo jueves un francotirador disparó contra un policía en Fortul. Hasta el momento, las autoridades no han emitido información oficial sobre los responsables del atentado ni sobre medidas adicionales de protección para los esquemas de seguridad o el propio senador.
«Así quedó la camioneta del esquema de seguridad del senador Jairo Castellanos, en la ruta que comunica Arauca con Norte de Santander. Dos de sus escoltas fueron asesinados. A esto nos enfrentamos quienes hacemos campaña contra el gobierno de Gustavo Petro, mientras tanto la izquierda criminal sigue hablando de ‘frente por la vida’, ‘carnaval de la paz’ y toda esa basura que se inventan para tapar la sangrienta realidad que hoy vivimos los colombianos»
Lina Garrido, congresista de Cambio Radical
El hecho resalta la vulnerabilidad de los servidores públicos y sus equipos en regiones conflictivas como Arauca, donde persisten amenazas de grupos armados, y pone en evidencia la necesidad urgente de fortalecer las estrategias de seguridad en medio de un clima político tenso.















