El exalcalde de Rionegro, Santander, Wilson Vicente González Reyes, conocido como ‘Pocho’, fue asesinado con arma de fuego el pasado 14 de agosto en la vereda Galápagos, en un hecho que mantiene en alerta a las autoridades departamentales. De acuerdo con las primeras indagaciones, hombres en motocicleta atacaron a González cuando se encontraba en su vivienda; según un testimonio, fue llamado para que saliera y recibió dos impactos de bala en la cabeza, tras lo cual su cuerpo fue arrojado a un estanque para cría de mojarras. La casa fue encontrada revolcada y algunas pertenencias, como zapatos, ropa, billetera, una cadena de oro y un celular, habían desaparecido, lo que refuerza la hipótesis de un robo como posible móvil del crimen.
González, quien fue alcalde del municipio durante el período 2016-2019, permanecía prófugo de la justicia desde 2023 con una orden de captura vigente por los delitos de concierto para delinquir agravado y homicidio agravado. La Fiscalía lo señalaba de tener presuntos nexos con las estructuras criminales ‘Los Rastrojos’ y ‘Las Águilas’, señalamientos que él siempre negó. Además, estaba vinculado a los homicidios del subintendente Gustavo Guerrero González y de Humberto Rico Florián, ambos ocurridos en 2007. Su asesinato se produce justo cuando la justicia intensificaba su búsqueda para hacer efectiva la orden de captura.
Hipótesis en investigación
Las autoridades manejan al menos tres líneas de investigación: la primera, un supuesto robo en la finca, dada la evidencia de la vivienda revolcada y la ausencia de objetos de valor; la segunda, una posible venganza relacionada con su pasado judicial, y la tercera, asuntos económicos o negocios ilícitos. Ninguna de estas hipótesis ha sido confirmada hasta el momento. La Policía de Santander ofreció una recompensa de hasta 30 millones de pesos por información que conduzca a la identificación y captura de los responsables.
El exconcejal de Rionegro, Omar Rojas, entregó un testimonio clave: un trabajador de la finca lo llamó para informarle del asesinato. Según Rojas, en el predio laboraban varias personas, entre ellas un maestro de obra que llevaba dos años en el lugar, su hijo y dos personas recién llegadas. Una de estas últimas habría sido quien llamó a González para que saliera de la vivienda, momento en el que se produjo el ataque. Rojas no presenció el crimen y no señaló a los trabajadores como responsables. Las autoridades descartarían inicialmente que el homicidio se explique únicamente por los antecedentes judiciales de la víctima, dejando abiertas las demás posibilidades.










