Durante la clausura de la 60ª Convención Bancaria, el presidente de Asobancaria, Jonathan Malagón, presentó una ambiciosa propuesta de carácter público-privado para combatir el flagelo del crédito informal conocido como «gota a gota», mientras que el presidente de la República, Gustavo Petro, calificó esta práctica como «una nueva forma de esclavitud» durante un consejo de seguridad realizado el domingo 23 de agosto en Barranquilla. La estrategia busca rebancarizar a cinco millones de adultos colombianos en el corto plazo, arrancándole clientes a un sistema ilegal que, según las cifras, afecta a uno de cada cinco adultos en el país.
La meta de la rebancarización
Malagón detalló que el reto del sistema financiero colombiano es llevar de 20,3 millones a 30 millones el número de adultos con al menos un crédito formal, lo que implica incorporar a diez millones de colombianos al sistema legal. «Creemos que podemos rebancarizar a cinco millones de adultos. Esto tiene que ser un propósito nacional. Avanzar en esta meta es, en últimas, arrancarle clientes al gota a gota y devolverles una oportunidad en la banca formal», afirmó el dirigente gremial. La propuesta incluye la creación de una comisión de rebancarización dentro del Plan Nacional de Desarrollo, la consolidación de garantías estatales y un cambio en el cálculo de la tasa de usura, elementos que buscan hacer más atractivo y accesible el crédito formal para sectores hoy excluidos.
«El reto del país y del sistema financiero pasa por llevar de 20 millones a 30 millones el número de adultos con al menos un crédito. Eso supone incorporar a diez millones de colombianos al sistema de crédito formal.»
Jonathan Malagón, presidente de Asobancaria
Las cifras que respaldan la urgencia de la iniciativa son contundentes. Según estudios de Anif y Colombia Fintech, las tasas anuales del «gota a gota» alcanzan el 382,2% para hogares y el 666,5% para empresas, con intereses mensuales que oscilan entre el 20% y el 25%. Esto significa que el costo de estos préstamos informales puede superar el 300% anual y llegar hasta siete veces las tasas de los microcréditos formales. En casos extremos, los cobros pueden multiplicar el monto inicial por más de diez veces para personas y hasta 22 veces para empresas, en comparación con el tope de usura legal.
La visión del presidente Petro
En el consejo de seguridad celebrado en Barranquilla, el presidente Gustavo Petro vinculó directamente el «gota a gota» con la inseguridad, los homicidios, la extorsión, el sicariato y el tráfico de drogas, y anunció medidas drásticas para combatirlo. «El gota a gota es una nueva forma de esclavitud y tenemos que combatirlo como corresponde, porque si hay algo que genera violencia es la injusticia y que tiene a 12 millones de compatriotas, de los cuales el 30 el 35% está en el Caribe colombiano», señaló el mandatario. Petro propuso además una «vacuna de seguridad disruptiva» que incluya un cuerpo especial de fiscales, jueces y personal de élite, argumentando que «esta pandemia de inseguridad no la vamos a combatir con las recetas que han funcionado antes».
«Nosotros podemos hacer de Barranquilla el laboratorio de la seguridad y la convivencia ciudadana.»
Gustavo Petro, presidente de Colombia
El mandatario fue más allá al plantear que los delincuentes vinculados a estas redes de usura ilegal deberían ser tratados «bajo una sola denominación, que es la de grupos terroristas». La propuesta de Petro surgió en un contexto donde en Bogotá los casos de extorsión vinculados a redes de usura han aumentado más del 40% en periodos recientes, y donde el «gota a gota» afecta especialmente a pequeños comerciantes, trabajadores informales y comunidades rurales sin acceso a la banca formal. Con la estrategia público-privada de Asobancaria y las medidas de seguridad anunciadas por el Ejecutivo, se espera que el país pueda avanzar significativamente en la reducción de esta práctica que hoy mantiene atrapados a millones de colombianos en un círculo de deuda y violencia.










