Ataque armado en Silvia, Cauca, deja cuatro muertos y ochenta heridos

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Un violento ataque armado en el sector de La Ensillada, en el municipio de Silvia (Cauca), desató una tragedia que enluta al pueblo Misak. La gobernadora del Resguardo Indígena de Guambía, Liliana Pechené Muelas, denunció que el jueves 21 de mayo de 2026, miembros del Cabildo Páez Nasa de Pitayó, con el respaldo del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), irrumpieron en la comunidad y abrieron fuego con armas de alto alcance, dejando un saldo preliminar de cuatro personas muertas, ochenta heridas y al menos diez desaparecidas.

Las víctimas fatales ya fueron reportadas oficialmente por la gobernadora, mientras que el hospital local de Silvia atendió a ochenta heridos por impacto de bala, de los cuales veintiuno tuvieron que ser remitidos de urgencia a Popayán debido a la gravedad de sus lesiones. La gobernadora confirmó que entre los secuestrados hay autoridades indígenas, niñas y jóvenes cuyo paradero se desconoce. El ataque, según la acusación, no fue espontáneo sino una acción premeditada en el marco de una disputa por la posesión de 19.000 hectáreas de tierras ancestrales en el oriente del Cauca.

Una estrategia violenta de ocupación territorial

En declaraciones a este medio, Liliana Pechené Muelas afirmó que el ataque responde a una lógica de “posesionamiento” territorial que se ha venido aplicando no solo contra los Misak, sino también contra campesinos y afrocolombianos. “Ellos hablan del término ‘posesionamiento’ territorial, que es prácticamente ubicarse en un lugar y matar al que no está de acuerdo contigo y tomarte ese sitio. Ese mecanismo se viene utilizando mucho, no solo contra los Misak, sino contra campesinos y afrocolombianos”, señaló la líder indígena, visiblemente consternada.

“Lastimosamente, hoy fuimos testigos de una masacre hecha por el Cabildo Páez Nasa de Pitayó, acolitado por el Consejo Regional Indígena del Cauca, quienes en su premeditada intención cogieron a nuestra comunidad y empezaron a disparar con armas de alto alcance”.

Liliana Pechené Muelas, gobernadora del Resguardo Indígena de Guambía

La gobernadora insistió en que su pueblo no es violento y que no maneja armas, y recordó que los Misak siempre han sido reconocidos por su trabajo y dignidad. “No somos un pueblo violento. Nosotros no manejamos armas. El país lo conoce. Las personas siempre nos van a encontrar ofreciendo un producto, trabajando con nuestro propio esfuerzo y nuestra propia dignidad”, enfatizó.

Disputa ancestral y falta de intervención estatal

El conflicto interétnico entre los pueblos Misak y Nasa tiene raíces profundas. La disputa por las 19.000 hectáreas de tierras ancestrales se ha intensificado en los últimos meses tras decisiones de la Agencia Nacional de Tierras (ANT) que, según la gobernadora Pechené, fueron interpretadas de manera opuesta por las partes, lo que avivó las tensiones. La comunidad Misak denuncia desprotección estatal y afirma que el ataque era previsible, pues se había advertido en repetidas ocasiones sobre el riesgo de una escalada violenta.

El CRIC, por su parte, rechazó las acusaciones y afirmó que también hubo víctimas entre sus miembros. Hasta el momento, el Estado colombiano no ha emitido un balance oficial verificable sobre el número de fallecidos, heridos ni desaparecidos, lo que profundiza la sensación de abandono en la zona. Mientras tanto, la gobernadora Misak clama por justicia y por la liberación de los diez secuestrados, en medio del luto y la incertidumbre que envuelve a la comunidad de La Ensillada.

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