En un hecho que ha generado consternación en el departamento de La Guajira, presuntos miembros del Ejército de Liberación Nacional (ELN) atacaron con explosivos artesanales las instalaciones del Batallón de Infantería Mecanizada No. 6 Cartagena, ubicado en el corredor vial entre Riohacha y Maicao. El atentado dejó un saldo de doce militares heridos, todos reportados fuera de peligro por las autoridades departamentales, y provocó graves daños en los dormitorios y zonas sanitarias del complejo militar. Hasta el momento no se han reportado víctimas mortales, y la rápida atención médica permitió estabilizar a los afectados y controlar la emergencia.
Las detonaciones, producto de artefactos explosivos de fabricación artesanal, se dirigieron a espacios internos del batallón, causando una serie de explosiones que afectaron no solo la infraestructura castrense sino también sectores habitados por civiles cercanos a la base. Residentes de la zona manifestaron su temor ante la magnitud de las detonaciones, que rompieron la tranquilidad de la noche en Riohacha. Fuentes oficiales confirmaron que los artefactos utilizados generan especial preocupación por su capacidad destructiva, lo que ha llevado a las autoridades a iniciar inspecciones de emergencia para verificar la seguridad de las viviendas próximas y buscar posibles restos de explosivos que pudieran representar un riesgo adicional.
Contexto de violencia y respuesta institucional
El ataque se produjo en una zona con presencia histórica del ELN, grupo guerrillero que mantiene operaciones en varios departamentos del Caribe colombiano. Aunque las autoridades no han ofrecido una motivación explícita para la acción armada, el hecho se suma a una escalada de violencia que ha afectado a la Fuerza Pública en la región durante los últimos meses. Imágenes difundidas horas después del atentado muestran fragmentación y daños visibles en las áreas impactadas, lo que evidencia la potencia de los explosivos empleados. Mientras tanto, los doce militares heridos reciben atención médica especializada y se encuentran fuera de peligro, según el reporte entregado por la Gobernación de La Guajira.
La comunidad internacional y organizaciones de derechos humanos han hecho un llamado al cese de hostilidades, mientras que las autoridades militares refuerzan la seguridad en los alrededores del batallón. Este ataque representa un desafío directo a la institucionalidad en una zona estratégica para el corredor vial que conecta a Riohacha con Maicao, y deja en evidencia la persistencia de la amenaza guerrillera en el norte del país.












