Un atentado con explosivos sacudió la madrugada del 1 de agosto a la capital de Norte de Santander. Exactamente a las 3:20 de la mañana, un camión tipo NPR con placas falsas fue abandonado frente al comando de la Policía Metropolitana de Cúcuta, y al detonar dejó un saldo de catorce heridos, entre ellos once uniformados y tres civiles que transitaban por el sector. Las autoridades atribuyeron de inmediato el ataque a cabecillas del Ejército de Liberación Nacional, ELN, específicamente a alias David y alias Nay, también conocido como ‘Nike’, quienes son señalados como los autores intelectuales de la acción criminal.
El vehículo utilizado en el atentado no era un artefacto improvisado común. De acuerdo con las investigaciones preliminares, el camión había sido modificado con un sistema mecánico sobre rieles, diseñado para lanzar cargas explosivas, y contaba con un mecanismo de activación electrónica por radiofrecuencia. En su interior transportaba entre quince y veinte kilogramos de amonal, ocultos bajo un cargamento de zanahorias y papas que simulaba un abastecimiento de productos de mercado. Además, los responsables dejaron una última carga adicional destinada a destruir las pruebas del ataque, una estrategia que, según la Fuerza Pública, refleja la planificación minuciosa de los perpetradores.
El Ministerio de Defensa, a través de un comunicado reproducido por las autoridades, señaló directamente a los dos cabecillas del ELN que operan en la región del Catatumbo. “Las primeras investigaciones de nuestra Fuerza Pública señalan a alias David y a alias Nay o ‘Nike’, integrantes del cartel narcoterrorista del ELN, como presuntos responsables de ordenar estos ataques contra la población y la Fuerza Pública”, indicó el comunicado. La ministra de Defensa encargada, Angélica Verbel, junto con el comandante de las Fuerzas Militares, general Hugo Alejandro López Barreto, y el director de la Policía, general William Rincón, encabezaron la respuesta institucional.
“No habrá rincón del territorio donde puedan esconderse. Cada vez tendrán menos lugares donde ocultarse y más ciudadanos dispuestos a colaborar con las autoridades”.
Ministerio de Defensa
Como parte de la reacción inmediata, se ofrecieron recompensas de hasta 800 millones de pesos por información que conduzca a la captura de alias David, y de hasta 150 millones por alias Nay. Para los autores materiales que abandonaron el vehículo, la recompensa asciende a 350 millones de pesos. Al mismo tiempo, se dispuso el envío de siete pelotones adicionales, equivalentes a cerca de 250 soldados, junto con drones y recursos de inteligencia, para reforzar la seguridad en Cúcuta y en toda la región del Catatumbo, donde alias David y alias Nay tienen injerencia y están implicados en homicidios, extorsiones, secuestros y actos de terrorismo.
El atentado ocurrió en medio de las actividades festivas que celebraba Cúcuta esa semana, y a escasos metros de la unidad médica de la Policía. El general William Rincón calificó el hecho como una violación al Derecho Internacional Humanitario, al atentar contra instalaciones sanitarias y personal médico. Tras la explosión, se instaló un consejo extraordinario de seguridad y se activó un Plan Integrado de Seguridad y Vigilancia, así como un Puesto de Mando Unificado permanente que coordinará las acciones conjuntas de la Policía, el Ejército y la Fuerza Aeroespacial Colombiana, la cual aportará asistencia aérea para detectar nuevas amenazas.
Las autoridades reiteraron que la crisis de seguridad en la región obedece a la confrontación entre el ELN y las disidencias de las Farc por el control territorial, y que no cesarán en la búsqueda de los responsables. “Cada vez tendrán menos lugares donde ocultarse”, concluyó el Ministerio de Defensa.












