El Atlético Bucaramanga se ha unido al grupo de los ocho clubes más ganadores del fútbol colombiano para solicitar un cambio profundo en la distribución de los ingresos por derechos de televisión, una propuesta que busca priorizar el rendimiento deportivo sobre el actual modelo de reparto, vigente desde 2012. Así lo confirmó el presidente del club, Óscar Álvarez Júnior, quien respaldó la iniciativa que será discutida en la asamblea extraordinaria de la Dimayor, citada para el próximo miércoles 29 de julio. Con la adhesión de Bucaramanga, ya son nueve las instituciones que apoyan la revisión de un sistema que el denominado G8 considera limitante para las inversiones de los clubes que muestran mayor competitividad.
La propuesta, que busca cambiar las reglas del juego antes de que finalice el contrato con Win Sports en diciembre de 2026, ha generado un fuerte debate en el fútbol colombiano. Mientras los clubes de mayor tradición y palmarés deportivo abogan por un modelo que premie las posiciones en la tabla y los resultados, equipos de reciente ascenso como Alianza Valledupar han alzado la voz en contra, calificando la discusión como inoportuna.
Un modelo que premie el mérito deportivo
Para Óscar Álvarez Júnior, la postura de Bucaramanga es clara y se basa en la búsqueda de una mayor competitividad. «Es un tema que lleva un tiempo rondando. Todo lo que beneficie al fútbol colombiano para crecer, bienvenido. Creemos y queremos que el fútbol crezca y, si son condiciones para que exista una mayor competitividad y que se pueda reconocer directamente por las posiciones y por el rendimiento deportivo, estamos completamente de acuerdo», afirmó el directivo. El presidente del equipo ‘Leopardo’ fue más allá al criticar el conformismo, asegurando que «no podemos dar cabida al conformismo de algunos equipos que solo por recibir un dinero no tengan las intenciones de ascender, sino que todo debe ser por mérito, por resultado. Nosotros hacemos el esfuerzo de reforzar el equipo y de querer que le vaya bien, pues cuando nos vaya bien, queremos que ese esfuerzo se vea retribuido desde lo económico».
La voz de la oposición
Sin embargo, la propuesta no cuenta con el respaldo unánime. Carlos Orlando Ferreira, presidente de Alianza Valledupar, expresó su descontento tanto con la forma como con el momento de la discusión. «A mí no me gustó el momento en que se hace, ni la forma en que se hace», sentenció Ferreira, quien considera que la negociación no es el mejor mensaje para los posibles inversionistas o canales de televisión. «Ese no es un buen mensaje para los canales», agregó. El directivo del equipo vallenato defendió la posición de los clubes más pequeños, argumentando que dependen en gran medida de estos ingresos, a diferencia de los grandes que cuentan con múltiples fuentes de financiación. «Los equipos pequeños carecen de varios de esos rubros», señaló Ferreira, refiriéndose a ingresos como la taquilla, la venta de jugadores y los patrocinios, que son más difíciles de conseguir para instituciones con menor historia y masa social.
«No podemos dar cabida al conformismo de algunos equipos que solo por recibir un dinero no tengan las intenciones de ascender, sino que todo debe ser por mérito, por resultado.»
Óscar Álvarez Júnior, presidente de Atlético Bucaramanga
Con la asamblea extraordinaria en el horizonte, la Dimayor se enfrenta a una discusión que promete ser tensa. Mientras el G8 y Bucaramanga presionan por un cambio que refleje el rendimiento deportivo, clubes como Alianza Valledupar defienden el modelo actual como un pilar de supervivencia. Lo cierto es que, sin nuevos oferentes confirmados para reemplazar a Win Sports, el futuro de la televisación del fútbol colombiano y la distribución de sus ingresos está en juego, y la decisión que se tome en esa asamblea podría redefinir el equilibrio de poder en el balompié nacional.












