En medio del debate que sacude los cimientos del fútbol colombiano, Atlético Nacional se ha consolidado como el equipo de la Liga BetPlay con el mayor rating en la televisión privada del país. Un ranking publicado por la cuenta especializada Rating Colombia en su perfil de X, conocido hace unas semanas, sitúa al conjunto verdolaga en la cima de la audiencia, seguido por Millonarios, América de Cali, Junior de Barranquilla y Santa Fe, en ese orden. Completan los diez primeros puestos Deportivo Cali, Independiente Medellín, Deportes Tolima, Once Caldas y Cúcuta Deportivo. La publicación se da justo en el momento en que ocho clubes tradicionales del Fútbol Profesional Colombiano (FPC) han solicitado formalmente una revisión del reparto de los ingresos por derechos de televisión, la principal fuente de financiación para las instituciones deportivas en el país.
El ranking de rating, que mide la audiencia en televisión privada, se ha convertido en un documento de referencia para entender la postura de los clubes que buscan un cambio en el modelo de distribución. Aunque los ocho equipos impulsores de la revisión no han sido nombrados de manera individual, el contexto revela una paradoja significativa: Deportes Tolima, que ocupa el octavo lugar en audiencia, no hace parte del denominado G8, el grupo de clubes tradicionalmente más poderosos. Por el contrario, Once Caldas, que figura en la novena posición del ranking, sí integra ese selecto grupo. Esta situación pone de manifiesto las tensiones internas y las diversas variables que los equipos quieren poner sobre la mesa, como la audiencia, la inversión realizada, el rendimiento deportivo y el respaldo de los aficionados, para que tengan un mayor peso en la ecuación económica.
El dilema del reparto: modelos a seguir en el mundo
La puja por una nueva distribución de los dineros televisivos se da antes de que la Dimayor abra la puerta a nuevas ofertas, proceso que puede iniciarse hasta septiembre. El contrato vigente con el operador WinSport expira en diciembre de 2026, lo que deja una ventana de tiempo para redefinir las reglas del juego. La discusión central gira en torno a si el fútbol colombiano debe mantener un sistema de venta colectiva de derechos, donde los ingresos se distribuyen bajo criterios comunes, o si, por el contrario, se inclinará hacia un modelo individual, como el que impera en México, donde cada club negocia por separado su paquete de televisión.
Para contextualizar el debate, vale la pena mirar los ejemplos de las grandes ligas del mundo. En la Premier League de Inglaterra, por ejemplo, la mitad de los ingresos se reparte de forma igualitaria entre todos los clubes. Otro 25 por ciento se asigna según la posición final en la tabla, y el 25 por ciento restante se distribuye con base en la cantidad de partidos transmitidos en directo. Además, los derechos internacionales se reparten de manera equitativa. España, a través de LaLiga, también utiliza un esquema mixto: el 50 por ciento es igualitario, un 25 por ciento depende de los resultados deportivos de las últimas temporadas y el último cuarto se reparte según la “implantación social”, que mide variables como abonados, venta de entradas y audiencia. Italia, en su Serie A, sigue una fórmula similar: 50 por ciento igualitario, 30 por ciento por rendimiento deportivo reciente y 20 por ciento por el tamaño del público, reflejado en la audiencia y el número de seguidores.
El caso mexicano representa la otra cara de la moneda. Allí, al no existir una venta centralizada, clubes de gran tradición como América, Chivas y Cruz Azul logran contratos individuales mucho más lucrativos que los que obtienen los equipos más pequeños. Esta disparidad, según los críticos del modelo, amplía de manera considerable la brecha financiera y deportiva entre las instituciones, un escenario que el fútbol colombiano parece querer evitar, al menos por ahora. La decisión final, que definirá cómo se reparten los millonarios ingresos de la televisión, se tomará en los próximos meses y marcará el rumbo económico de los clubes del FPC para la próxima década.












