El 31% de los consumidores colombianos teme no poder pagar completamente al menos una de sus obligaciones financieras actuales, según la más reciente edición del estudio de TransUnion sobre percepción financiera de los hogares en el país. Esta cifra representa un aumento de tres puntos porcentuales frente al mismo periodo del año anterior, lo que evidencia que, pese a señales de recuperación económica, persisten dificultades en los hogares para cumplir con sus compromisos. El estudio también revela que el 56% de los encuestados redujo sus gastos discrecionales —como salidas, viajes y entretenimiento— en los últimos tres meses, mientras que uno de cada tres consumidores ahora compra marcas propias o genéricas con mayor frecuencia.
La percepción sobre la situación económica muestra una evolución mixta: el 38% de los consumidores afirma que sus finanzas van “según lo planeado”, frente al 32% del año anterior, lo que representa una mejora de seis puntos porcentuales. Por el contrario, el 21% considera que sus finanzas están peor de lo esperado, una reducción respecto al 27% registrado previamente. Aunque estos indicadores reflejan cierto optimismo, el estudio destaca que la recuperación no es uniforme y que las expectativas de mejora avanzan con prudencia. De hecho, el 76% de los encuestados se siente positivo sobre sus finanzas para los próximos doce meses, una cifra ligeramente inferior al 79% del año anterior.
Para TransUnion, estos cambios reflejan una etapa de adaptación en la que los hogares priorizan gastos esenciales, reducen el consumo discrecional y optan por alternativas más económicas, como marcas genéricas. La entidad señala que los altos costos de financiamiento y la presión sobre los ingresos continúan siendo factores determinantes en las decisiones de los consumidores. En este contexto, la intención de solicitar un nuevo crédito o refinanciar obligaciones existentes disminuyó: solo el 39% de los encuestados planea hacerlo en los próximos doce meses, frente al 46% de la medición anterior. Esta cautela refleja que, aunque hay una mejora en la percepción de las finanzas personales, el acceso al crédito sigue siendo un desafío ante las condiciones actuales del mercado.
El estudio también revela cambios en los hábitos de compra: disminuyó la proporción de consumidores que busca constantemente descuentos o cambia de establecimiento para ahorrar, lo que podría interpretarse como una señal de estabilización en el comportamiento de consumo. Sin embargo, la persistencia de la incertidumbre económica mantiene a los hogares en una actitud de prudencia. Aunque la recuperación avanza, no todos los sectores se benefician por igual, y las familias continúan ajustando sus prioridades para enfrentar un entorno donde las deudas y los costos de financiamiento siguen siendo una preocupación central.












