La demanda de blindaje vehicular en Colombia ha experimentado un incremento superior al 18 por ciento en los últimos meses, impulsada por la creciente percepción de inseguridad entre la población, según revelan datos del gremio de blindaje y la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada. En Bogotá, la capital concentra la mayor actividad con más de 300 vehículos blindados anualmente, principalmente camionetas equipadas con niveles de protección 3 y 4 que incluyen refuerzos balísticos en vidrios, carrocería y neumáticos. Esta tendencia se ha sostenido durante los últimos tres años en las ciudades principales del país, donde personas con movilidad constante buscan reducir su vulnerabilidad ante robos, asaltos, hurtos en vehículos particulares, fleteos y extorsiones, especialmente en horarios nocturnos y de madrugada.
El presidente de Neosecurity y Paola Valderrama, su directora general, han destacado que este auge responde a un contexto de delitos armados recurrentes en zonas urbanas de alta circulación, como el corredor de la calle 13 en Bogotá, donde la delincuencia común y los raponazos han generado preocupación generalizada. La Policía Nacional reporta más de 300.000 casos de hurtos a personas en vehículos particulares en los últimos tres años, mientras que un informe de Fenalco indica que el 46 por ciento de los comerciantes en Bogotá no se sienten seguros. Además, la capital acumula más de un tercio de los robos de vehículos a nivel nacional, lo que ha potenciado la adopción de medidas preventivas como el blindaje.
Cifras que reflejan la inseguridad creciente
Los procesos de blindaje cumplen con la norma vigente y estándares técnicos rigurosos, que involucran evaluaciones de ingeniería y controles de calidad para garantizar la seguridad de los ocupantes y el funcionamiento óptimo del vehículo. Esta demanda se observa con mayor intensidad entre individuos expuestos a riesgos por sus desplazamientos cotidianos, en un panorama marcado por el aumento de robos y asaltos en las ciudades principales durante los últimos meses y una tendencia negativa en hurtos de vehículos a lo largo de los tres años recientes.
«Muchas personas buscan reducir su nivel de vulnerabilidad durante sus desplazamientos cotidianos, especialmente en contextos donde los delitos armados se han vuelto recurrentes.»
Presidente de Neosecurity
«El blindaje vehicular requiere evaluaciones de ingeniería y controles de calidad que garanticen la seguridad de los ocupantes y el adecuado funcionamiento del vehículo.»
Paola Valderrama, directora general de Neosecurity
Ante este escenario, el blindaje emerge como una solución preventiva clave para enfrentar la delincuencia en entornos urbanos, subrayando la necesidad de políticas públicas que aborden las raíces de la inseguridad que azota al país.















