El anuncio de un aumento del 23% en el salario mínimo para 2026, decretado por el gobierno colombiano, ha generado profunda preocupación en el sector portuario y logístico del país, particularmente en terminales como las de Barranquilla. La Asociación Portuaria de Barranquilla (Asoportuaria) alerta que este incremento se trasladará directamente a las tarifas portuarias, según lo exige la Ley de Puertos que obliga a cubrir los gastos operativos, en un entorno donde la estructura es intensiva en mano de obra, con hasta el 90% de los empleados en operadores portuarios ganando salario mínimo y entre el 5% y 20% en las terminales. Este cambio amenaza la competitividad del sector, ya que las exportaciones colombianas cerraron octubre de 2025 en 4.300,5 millones de dólares, con una caída del 0,2%.
Expertos como Andrés Cardona, vicepresidente de Transacciones y Consultoría de CBRE Colombia, y Vivian Acuña, country manager de Kapital Colombia, coinciden en que el alza salarial genera distorsiones económicas en cascada. Cardona explica que con una porción significativa de los costos operativos ligada a la mano de obra, un incremento del 23% inevitablemente eleva los precios de los servicios, alimentando la inflación y neutralizando los beneficios para los 2,4 millones de trabajadores beneficiados. En el costo logístico, que en 2024 representó el 15,6% de las ventas en Colombia —frente al 8-10% en la OCDE y menos del 14% en América Latina—, este aumento aleja al país de la meta establecida en el Conpes 3982 de reducirlo al 9,5% para 2030, según datos de la Encuesta Nacional Logística, DNP y Analdex.
Impacto en competitividad y empleo
Desde Asoportuaria se advierte que medidas como esta afectan la eficiencia portuaria, de la que Colombia es ejemplo regional, y podrían derivar en despidos inmediatos, reducción de jornadas o mayor automatización, especialmente en empresas con márgenes estrechos. El contexto empresarial es crítico, con más de 3.000 empresas en insolvencia entre 2024 y 2025 reportadas por la Superintendencia de Sociedades, y un limitado acceso a crédito formal para las pymes, inferior al 25%.
“El impacto que tiene el reciente y significativo aumento del salario mínimo sobre la logística nos aleja de esa meta y reduce la competitividad del país”.
Asociación Portuaria de Barranquilla (Asoportuaria)
“Cuando una porción significativa de estos gastos corresponde a costos laborales y estos aumentan en un 23%, el efecto sobre los precios de los servicios resulta inevitable”.
Asoportuaria
Andrés Cardona profundiza en las distorsiones: “Con el Gobierno decretando un aumento del salario mínimo cercano al 23% para 2026, se crea automáticamente un desfase técnico entre inflación y salario mínimo, lo que genera distorsiones e impactos en cascada para distintos sectores de la economía”. Asoportuaria añade que “un aumento de esta magnitud sí genera despidos inmediatos, sobre todo en empresas con márgenes estrechos y baja productividad. No por maldad, sino porque el nuevo costo no es absorbible”.
“Medidas como esta van a afectar la competitividad del país y posiblemente la eficiencia portuaria, de la cual Colombia es ejemplo a nivel regional”.
Asoportuaria
Vivian Acuña enfatiza la necesidad de apoyo para las pymes: “Las pymes necesitan más herramientas, respaldo y planeación, y menos improvisación”. Este panorama impacta directamente exportaciones e importaciones, agravando la emergencia económica en un sector clave para el país.

















