Un informe del centro de estudios económicos Anif, reseñado por El Tiempo, reveló que el incremento del salario mínimo en Colombia para 2026 –uno de los más altos de la historia reciente– no solo no cerró la brecha entre la formalidad y la informalidad, sino que la amplió. El análisis, que compara los primeros trimestres de 2025 y 2026, muestra cómo una mayor cantidad de trabajadores informales quedaron por debajo del nuevo umbral salarial, mientras que en el sector formal se concentró un número récord de empleados que ganan exactamente el mínimo.
Las cifras del informe son contundentes: el número de trabajadores informales con ingresos entre 0,5 y 0,6 salarios mínimos pasó de 700.000 a 1 millón, y los que ganaban entre 0,6 y 0,7 mínimos subieron de 400.000 a 600.000. Al mismo tiempo, los informales que obtenían exactamente un salario mínimo cayeron de 800.000 a 700.000, y los que estaban por encima del mínimo se redujeron de 1 millón a 800.000. En contraste, en la formalidad, los trabajadores que reciben exactamente el salario mínimo aumentaron de 3,3 millones a 3,6 millones. Según el centro de estudios, “al incrementarse el referente real del mínimo en una magnitud que el mercado no logra absorber, una mayor fracción de los trabajadores informales queda mecánicamente por debajo del nuevo umbral”.
Salarios absorbidos y vacantes reducidas
El informe también documenta cómo el alto incremento del mínimo impactó las escalas salariales en la economía formal. Muchos salarios que antes estaban ligeramente por encima del nuevo piso fueron absorbidos, debido a que las empresas no pudieron trasladar aumentos equivalentes al resto de la escala. Esto se refleja en la caída de la proporción de vacantes con remuneraciones superiores al salario mínimo: pasó del 18,1 % en 2024 al 10 % en 2026, una reducción de 8,1 puntos porcentuales. A su vez, en sectores como agricultura, comercio, industria, actividades artísticas y servicios profesionales, aumentó la oferta de empleos que pagan exactamente el mínimo y disminuyó la de salarios superiores.
La consecuencia más grave, advierte Anif, es que más trabajadores informales se alejan de la posibilidad de cotizar a seguridad social y de avanzar hacia la formalidad. “Lejos de cerrar la brecha entre formalidad e informalidad, el incremento desproporcionado del mínimo tiende a ampliarla”, concluye el centro de estudios en el análisis divulgado por El Tiempo. El panorama deja en evidencia que la medida, aunque buscaba proteger el poder adquisitivo de los trabajadores, no logró trasladarse a mejores ingresos para quienes están por fuera del mercado laboral formal.












