El anuncio del aumento del salario mínimo para 2026 en Colombia, que asciende un 23,7 por ciento hasta alcanzar los dos millones de pesos y denominado «salario vital», ha generado un impacto significativo en el sistema de pensiones. Esta medida, aprobada por el Gobierno Petro tras una suspensión provisional del Consejo de Estado, eliminó el decreto de deslizamiento que antes atenuaba los efectos de los incrementos salariales por encima de la inflación, obligando a los fondos privados a recalcular las mesadas pensionales en renta vitalicia y retiro programado. Según Ricardo Guerra, presidente de Colfondos, esta decisión afecta directamente a más de 130.000 personas, entre beneficiarios actuales y próximos a pensionarse, e impide que cerca de 6.000 individuos que estaban listos para retirarse puedan hacerlo a partir de enero de 2026.
El recálculo anual de las mesadas, basado en el salario mínimo vigente, presiona fuertemente a los fondos de pensiones, con reducciones de hasta un 30 por ciento en casos puntuales para unos 72.600 pensionados en retiro programado. En el caso de la renta vitalicia, alrededor de 20.000 pensionados se ven imposibilitados de acceder a ella, ya que el costo para garantizarla ha pasado de 350 millones a 550 millones de pesos, un incremento de 200 millones adicionales por persona. Además, 32.000 personas han tenido que pasar a depender del Fondo de Garantía de Pensión Mínima, que al cierre de noviembre registraba un saldo cercano a los 53 billones de pesos pero requiere ahora unos cinco billones adicionales para sostenerse. Esta situación también eleva la tarifa del seguro previsional del 2,4 por ciento al 2,63 por ciento, acercándose al límite legal del tres por ciento, en un contexto que afecta a 2,4 millones de trabajadores por el alza salarial general.
El testimonio de Colfondos sobre los ajustes forzados
Ricardo Guerra explicó que estos cambios responden a la eliminación del decreto de deslizamiento, lo que altera por completo las proyecciones actuariales de los fondos. «Eso cambia completamente las ecuaciones, porque bajo el contexto actual una persona necesita hoy 200 millones más para garantizar una renta vitalicia que le cubra hasta su fallecimiento», señaló el directivo. En el retiro programado, los ajustes se deben a que «si sube el salario mínimo de manera tan abrupta y al mismo tiempo el mercado reacciona, el capital proyectado cambia. Si el capital debe durar más años bajo nuevas condiciones, el valor mensual se ajusta». Guerra aclaró que las reducciones fueron casos puntuales, como cambios en el grupo familiar o situaciones específicas, pero reconoció que «sí hubo reducciones producto de esta coyuntura, pero cada caso es particular».
“Al cierre de noviembre su saldo era cercano a $53 billones”
Ricardo Guerra, presidente de Colfondos
El panorama revela riesgos estructurales en el sistema pensional colombiano, con postergación de retiros y mayor presión sobre los fondos privados ante la abruptura del aumento salarial. Esta coyuntura no solo complica la jubilación de miles de colombianos, sino que exige ajustes profundos para evitar un colapso en la garantía de pensiones mínimas, en medio de un debate nacional sobre la sostenibilidad del modelo previsional bajo las políticas del Gobierno Petro.















