Las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada (Acsn) recaudan entre 6.000 y 7.000 millones de pesos mensuales mediante extorsiones y narcotráfico en el Caribe colombiano, según un informe de la Fundación Ideas para la Paz (FIP). La organización ilegal, que opera principalmente en los departamentos de Magdalena, La Guajira y el sur de Cesar, con especial incidencia en Santa Marta y áreas turísticas, construyó un sistema de recaudación que la convierte en una suerte de “cámara de comercio paralela”, según describen los investigadores.
El informe señala que entre el 90% y el 95% de las empresas del sector turístico en las zonas bajo influencia de las Acsn pagan cuotas obligatorias. Solo en la plaza de mercado de Santa Marta, las extorsiones sumarían cerca de 10.000 millones de pesos al año. El mecanismo es minucioso: una red de vigilancia comunitaria conocida como los “serenos” identifica negocios, verifica pagos y ejecuta cobros, controlando incluso la apertura de nuevos establecimientos. Los salarios mensuales de los miembros rasos oscilan entre 1 y 3 millones de pesos, mientras los mandos reciben ingresos sustancialmente mayores.
La herencia criminal del Bloque Resistencia Tayrona
La estructura, según la FIP, heredó y optimizó redes ilegales asociadas al narcotráfico tras la desmovilización del Bloque Resistencia Tayrona de las antiguas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). Sus remanentes se reorganizaron entre 2018 y 2020, diversificando su control hacia la economía formal e informal. El politólogo e investigador asociado de la FIP, Gerson Arias, explicó que la organización desarrolló mecanismos de gobernanza criminal que suplen la ausencia de instituciones estatales en zonas rurales y urbanas. “Parte de la población termina recurriendo al grupo armado para resolver conflictos o problemas de seguridad, dado el bajo nivel de presencia institucional”, afirmó Arias en diálogo con El Tiempo.
“La estructura heredó y optimizó redes ilegales asociadas al narcotráfico, pero diversificó su control hacia la economía formal e informal”
Gerson Arias, politólogo e investigador asociado de la FIP (citado por El Tiempo)
“Bendito Menor”, en la mira del nuevo gobierno
Uno de los cabecillas con mayor poder dentro de las Acsn es Naín Andrés Pérez Toncel, alias “Bendito Menor”, quien es objeto de seguimiento por autoridades colombianas y organizaciones como la FIP. El presidente electo, Abelardo de la Espriella, anunció públicamente que el nuevo ministro de Defensa, Jorge Mora, tendrá como prioridad la captura o neutralización de este líder criminal. La noticia cobra relevancia justo cuando la FIP publica su análisis detallado sobre las finanzas de la organización.
El principal reto para las autoridades, de acuerdo con el informe, será debilitar las finanzas de las Acsn dado su sofisticado sistema de recaudación y control económico sobre sectores clave del Caribe colombiano. Mientras la población local se ve atrapada entre la extorsión y la ausencia del Estado, la organización ilegal consolida un poder territorial que podría demandar una estrategia integral más allá de la simple captura de sus cabecillas.












