Autoridades alertan: tusi provoca necrosis en extremidades de jóvenes en Medellín

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Cuatro jóvenes de entre 28 y 35 años fueron atendidos en Medellín desde mediados de abril por isquemia aguda en las extremidades inferiores tras consumir tusi, la popular droga conocida como cocaína rosada. Los médicos de urgencias han alertado sobre un posible vínculo con adulterantes como levamisol y xilacina, que estarían provocando una obstrucción vascular severa en pacientes sin factores de riesgo tradicionales. El fenómeno, calificado como «extremadamente raro» por el médico de urgencias Julián Camilo Vargas Roa, ha encendido las alarmas en el país, pues los afectados presentaron necrosis tisular por vasoespasmo, no por acumulación de placas de grasa como suele ocurrir en adultos mayores, hipertensos o diabéticos.

Según los reportes clínicos, los pacientes ingresaron con obstrucción vascular aguda que interrumpió el flujo sanguíneo en piernas y pies, privando de oxígeno los tejidos. Todos fueron tratados con vasodilatadores en unidades de cuidados intensivos y, hasta el momento, ninguno ha requerido amputación. Sin embargo, el peligro persiste: en Bogotá se han documentado seis casos similares, entre ellos el de un joven de 22 años que estuvo al borde de la amputación, según informó el médico Luis Felipe Cabrera. «Les preguntan cuándo fue la última vez que consumieron tusi, la gente lo niega al principio, pero luego dice que sí», explicó Cabrera, quien logró salvar las extremidades del paciente tras tres semanas de tratamiento con vasodilatadores.

Adulterantes peligrosos: el cóctel del tusi

El tusi, cuya composición original incluía la sustancia psicoactiva 2CB, ha mutado radicalmente en los últimos años. Estudios cromatográficos realizados en Colombia revelan que el 96% de las muestras contiene cafeína y ketamina, el 88% MDMA, el 72% paracetamol y el 52% cocaína. El 2CB prácticamente ha desaparecido: de representar hasta un 5% entre 2012 y 2015, hoy es inexistente. Las autoridades de Medellín han identificado 43 marcas distintas de esta droga, que se vende en tiendas de barrio, fiestas electrónicas y bares, con precios cada vez más accesibles. La fabricación casera y no regulada permite la incorporación de adulterantes como el levamisol, un antiparasitario veterinario, y la xilacina, un sedante animal cuya presencia fue confirmada en 2025 por el Ministerio de Justicia.

El toxicólogo Hugo Gallego explicó que el levamisol actúa como un agente extraño que desencadena una respuesta inmunológica: «El sistema inmune genera defensas que forman depósitos que bloquean la circulación en las partes más distales, como dedos de los pies y manos». A su vez, Estefanía Sánchez Patiño, de la organización Échale Cabeza, señaló que la xilacina podría ser «el detonante que estamos buscando», aunque advirtió que se requieren más investigaciones para tener certeza. La combinación de estos compuestos, sumada al efecto del MDMA que activa receptores de serotonina y provoca vasoconstricción periférica, crea un cóctel letal para la circulación sanguínea.

El daño silencioso en el corazón y la falta de registros

Un estudio publicado en abril de 2026 en la revista CASE, de la Sociedad Americana de Ecocardiografía, documentó que cuatro jóvenes colombianos requirieron cirugía de reemplazo valvular cardíaco tras el consumo regular de tusi. La investigación propone que el MDMA activa receptores de serotonina en las válvulas cardíacas, provocando engrosamiento y fibrosis, lo que causa pérdida de flexibilidad y capacidad de bombeo. Este daño, que puede pasar desapercibido hasta que es irreversible, se suma a la amenaza vascular que ya se ha manifestado en los casos de isquemia.

A pesar de la gravedad de la situación, la isquemia asociada al consumo de drogas no es una enfermedad de reporte obligatorio, por lo que la Secretaría de Salud de Medellín no cuenta con registros oficiales. Esto dificulta dimensionar el problema y tomar medidas de salud pública. «El tusi es el bazuco de la generación centennial, y apenas estamos empezando a ver los daños individuales y sociales de esta sustancia», sentenció Échale Cabeza, organización que trabaja en la reducción de riesgos. Mientras tanto, los médicos insisten en la necesidad de que los consumidores reconozcan el peligro y busquen atención temprana, pues la ventana para evitar amputaciones es estrecha.

«Para que se produzca una isquemia aguda se requieren normalmente placas de grasa que afectan la circulación, lo que es frecuente en ancianos, hipertensos y diabéticos. Pero estos muchachos lo que tenían era vasoespasmo, un cierre importante de las arterias por vasoconstricción»

Julián Camilo Vargas Roa, médico de urgencias en Medellín

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