La EPS Capital Salud confirmó que María Consuelo Córdoba, de 58 años, tiene autorización para la eutanasia desde hace aproximadamente cuatro años, luego de que ella solicitara el procedimiento debido a las graves secuelas de un ataque con ácido sufrido en Bogotá en el año 2000. La entidad señaló que el trámite no depende de ningún proceso pendiente, sino exclusivamente de la voluntad de la paciente, quien aún no ha decidido cuándo aplicarlo. La víctima ha enfrentado más de 26 años de dolor, más de 80 cirugías faciales y más de tres años de hospitalización, y actualmente debe usar una máscara compresiva las 24 horas del día para cubrir su rostro severamente cicatrizado.
El ataque ocurrió cuando su exesposo, furioso porque ella decidió no regresar con él, le lanzó ácido en el rostro. María Consuelo, originaria de Istmina, Chocó, había llegado a Bogotá para trabajar. En su relato, recuerda que el agresor ocultó el ácido en una caneca de aguardiente. “Cuando abrí la puerta me tiró el ácido (…) yo no sabía que era ácido porque lo tenía en una caneca de aguardiente. Él salió corriendo y yo sentía que eso me ardía mucho y me fui a la casa a echar agua”, narró en entrevistas recientes. Desde entonces, su vida ha sido una lucha constante por reconstruir su rostro y su dignidad.
Una vida marcada por la carencia y el sufrimiento
María Consuelo ha denunciado que no ha recibido todas las cirugías de reconstrucción facial que requiere y, para costear insumos médicos, ha tenido que pedir dinero en el transporte público. “Yo tengo que pedir limosna, montarme en los TransMilenio, montarme en los buses, a pedir limosna para comprar esas cosas. La máscara la uso a diario las 24 horas porque tengo la cara muy cicatrizada”, expresó con dolor. En otro momento, pidió solidaridad: “Lo que le pido al mundo entero es que ya son 26 años con el rostro así y la máscara, que me ayuden para que mi vida sea mejor”.
“Yo tengo que pedir limosna, montarme en los TransMilenio, montarme en los buses, a pedir limosna para comprar esas cosas. La máscara la uso a diario las 24 horas porque tengo la cara muy cicatrizada”.
María Consuelo Córdoba, víctima de ataque con ácido
La EPS Capital Salud, por su parte, aseguró que ha brindado múltiples atenciones a la paciente, incluidas intervenciones quirúrgicas, y que continuará acompañándola “con respeto, humanidad y dignidad”. La entidad reiteró que la autorización de la eutanasia no está pendiente de trámite y que la decisión final de aplicarla recae únicamente en María Consuelo. Sobre el proceso judicial contra el agresor, la víctima no tiene más detalles, pero su caso ha reabierto el debate sobre la violencia con ácido en Colombia y el derecho a una muerte digna tras décadas de sufrimiento.










