Aventurero japonés cruza a pie Trampolín de la Muerte entre Putumayo y Nariño

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El aventurero japonés Atsushi Yao está compartiendo en sus redes sociales los desafíos extremos que enfrenta al cruzar a pie la conocida como «Trampolín de la Muerte», la peligrosa carretera que une los departamentos de Putumayo y Nariño en Colombia. Llevando ya cuatro días en este tramo, Yao documenta en historias de Instagram los riesgos de esta vía angosta flanqueada por precipicios, donde camiones pesados circulan sin cesar a pesar del peligro inminente, todo como parte de su ambiciosa travesía continental desde Alaska hasta Ushuaia, Argentina.

Con una carretilla que carga sus provisiones, el japonés resalta las condiciones adversas actuales, marcadas por intensas lluvias, neblina espesa y lodo que complica cada paso en una ruta famosa por sus curvas cerradas, derrumbes frecuentes y accidentes mortales, evidenciados por las cruces que bordean el camino. «Este camino tan estrecho que al lado hay un precipicio, y aún así los camiones van y vienen», relata Yao en uno de sus posteos, agregando con honestidad: «Me está costando bastante».

Una odisea de más de 30 mil kilómetros

Atsushi Yao inició su épica jornada en junio de 2023 desde Alaska, recorriendo a pie más de 30 mil kilómetros hacia Ushuaia con su carretilla como compañera inseparable. Colombia representa el décimo país en su itinerario, al que ingresó cruzando la selva del Darién acompañado de un guía y otros viajeros. Antes de llegar al «Trampolín de la Muerte», el aventurero ya había enfrentado en territorio colombiano el desierto de la Tatacoa, con sus montañas escarpadas, lluvias inusuales y un calor abrasador que pusieron a prueba su resistencia.

«Este camino tan estrecho que al lado hay un precipicio, y aún así los camiones van y vienen».

Atsushi Yao, aventurero japonés

«Me está costando bastante».

Atsushi Yao, aventurero japonés

La determinación de Yao inspira a miles de seguidores que siguen su progreso en Instagram, convirtiendo esta travesía de cuatro días en el corazón de Colombia en un testimonio vivo de los límites humanos y los peligros ocultos en rutas olvidadas del país, mientras continúa su ruta hacia el extremo sur del continente.

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