Un nuevo frente de oposición sacude el panorama del fútbol colombiano. Siete clubes, agrupados bajo la denominación B7, se han conformado para frenar la propuesta de distribución de derechos de televisión impulsada por el G8, el bloque de los equipos más tradicionales. Llaneros, Leones, Bogotá FC, Real Santander, Orsomarso, Tigres y Real Cundinamarca, asesorados por un abogado español cuyo nombre no ha sido revelado, exigen un reparto que se rija exclusivamente por la categoría deportiva actual, eliminando de tajo el sistema de clasificación histórica que, a su juicio, perpetúa una injusticia.
La polémica estalló en el seno de la Dimayor, que ya convocó a una asamblea extraordinaria para el miércoles 29 de julio, en la que se discutirá el meollo del asunto: cómo distribuir los millonarios ingresos por derechos de televisión. Según la información revelada por Caracol Radio, el B7 sostiene que la añeja división entre clubes tipo A y tipo B ha perdido todo sentido. Su argumento es contundente: cerca del 90 por ciento de los recursos audiovisuales termina en las arcas de los equipos tipo A, mientras que el restante 10 por ciento se reparte entre los de tipo B. El punto más álgido de su reclamo radica en que instituciones que militan en la segunda división, como Deportes Quindío o Cortuluá, reciben hasta un millón de dólares anuales gracias a una clasificación histórica que ya no se corresponde con su realidad competitiva.
La propuesta del B7 y el contrapunto del G8
Frente a este panorama, el bloque B7 propone un modelo diametralmente opuesto: que los recursos se asignen según la categoría deportiva en la que cada club compita en la temporada vigente, ya sea la Liga BetPlay o el Torneo BetPlay. Como complemento a su postura, el grupo también aboga por el regreso del descenso directo, una medida que, de aplicarse, erosionaría aún más los privilegios históricos. En la vereda del frente, el G8, conformado por Atlético Nacional, Millonarios, América de Cali, Deportivo Cali, Independiente Medellín, Santa Fe, Junior y Once Caldas, y representado por el abogado Joe Bonilla, mantiene una postura que busca un equilibrio. Bonilla explicó la postura de su bloque: “Ese modelo busca garantizar una base económica para todos mientras se premia la competitividad”. En concreto, proponen que el 50 por ciento del dinero adicional que genere el próximo contrato de televisión se entregue en partes iguales a todos los clubes afiliados, mientras que el otro 50 por ciento se distribuya según mérito deportivo y rendimiento.
La irrupción del B7 evidencia las profundas divisiones que existen en el fútbol colombiano, donde clubes como Deportes Tolima y Atlético Bucaramanga, sin pertenecer oficialmente a ninguno de los dos bloques, coinciden en la necesidad de revisar la redistribución de los nuevos ingresos. Precisamente, el propietario de Deportes Tolima hace parte de la comisión de mercadeo de la Dimayor, lo que le otorga un rol relevante en las negociaciones. La asamblea del 29 de julio se perfila, entonces, como el escenario donde se medirán las fuerzas entre el poder histórico del G8 y la rebeldía de un emergente B7 que busca un fútbol más equitativo.












