Balacera y disturbios en funeral en el sur de Bogotá dejan dos heridos

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Un funeral que debía ser un acto de despedida se convirtió el viernes 16 de octubre de 2026 en el escenario de un nuevo episodio de violencia en el sur de Bogotá. En la iglesia Santa Lucía, ubicada en la localidad de Rafael Uribe Uribe, el sepelio de Johan Sebastián Velandia Sabino, un joven de 22 años con antecedentes penales, derivó en enfrentamientos con la Policía y una balacera que dejó al menos dos personas lesionadas. El hecho, ocurrido alrededor de la 1:30 de la tarde, puso en evidencia las tensiones que persisten en una de las zonas con mayores índices de criminalidad de la capital.

Los disturbios comenzaron cuando, en medio de la ceremonia, los uniformados de la Policía Metropolitana llegaron al templo tras recibir reportes de disparos en las inmediaciones. Al intentar intervenir, los asistentes al funeral reaccionaron con objetos contundentes, lo que generó un intercambio de agresiones. Videos difundidos en redes sociales muestran a unos diez policías dispersando a la multitud e incluso ingresando al recinto religioso, mientras el párroco de la iglesia mediaba en medio de la confusión. Las autoridades confirmaron que dos personas resultaron lesionadas durante el operativo, sin que hasta el momento se haya revelado su estado de salud ni si se trata de civiles o agentes.

Antecedentes y contexto judicial

Johan Sebastián Velandia Sabino había fallecido el lunes 12 de octubre en el hospital El Tunal, y su necropsia ya fue practicada. El joven registraba antecedentes por hurto calificado y agravado en concurso heterogéneo con lesiones personales dolosas. En enero de 2024, fue capturado junto a su hermano Keiner Alexánder Velandia tras una riña en la carrera 17 con calle 19 sur, donde un hombre resultó apuñalado en la espalda. En esa ocasión, el Juzgado 8 Penal de Bogotá no legalizó la captura por fallas constitucionales, lo que dejó en evidencia las grietas del sistema judicial frente a casos de alta reincidencia delictiva.

Cifras de inseguridad: un delito cada hora

El episodio en la iglesia Santa Lucía se inscribe en un panorama alarmante para la localidad de Rafael Uribe Uribe. Según datos del primer semestre de 2026, en esta zona se registraron 1.724 hurtos a personas, 1.198 casos de violencia intrafamiliar, 481 lesiones personales, 172 delitos sexuales y 38 homicidios. En total, los delitos de alto impacto sumaron 4.102, lo que representa un promedio de 23 casos diarios, es decir, prácticamente un delito cada hora. Sin embargo, la respuesta institucional no ha estado a la altura de la crisis.

La concejala del Centro Democrático, Andrea Hernández, denunció que más de 4.056 millones de pesos destinados a seguridad en la localidad no han sido ejecutados. El proyecto de Seguridad y Convivencia (2670) tiene más de 1.200 millones de pesos sin ejecutar; el proyecto de prevención de violencias contra las mujeres (2532) cuenta con cerca de 1.805 millones de pesos paralizados; y el programa de Paz y Reconciliación (2778) acumula más de 1.025 millones de pesos sin invertir. En total, el 65,5% de los proyectos de inversión local no presentan avances presupuestales significativos.

«Hablamos de prácticamente un delito cada hora en la localidad de Rafael Uribe Uribe. Mientras la ciudadanía vive con miedo a sufrir hurtos, violencia o agresiones, más de $4.056 millones destinados a proteger a la comunidad siguen sin ejecutarse. No podemos normalizar la impunidad ni la inoperancia institucional.»

Andrea Hernández, concejala de Bogotá (Centro Democrático)

«Bogotá no puede ser una ciudad donde la gente viva con miedo. Exigimos garantías de seguridad, justicia pronta y la ejecución oportuna de los recursos públicos para frenar la violencia en la Localidad de Rafael Uribe Uribe.»

Andrea Hernández, concejala

El enfrentamiento del viernes en el sur de Bogotá no solo dejó lesionados y un funeral empañado por la violencia, sino que reabrió el debate sobre la eficacia de las políticas de seguridad en una localidad donde los recursos destinados a proteger a la comunidad permanecen congelados. Mientras las autoridades investigan lo ocurrido en la iglesia Santa Lucía, los habitantes de Rafael Uribe Uribe siguen esperando respuestas concretas ante una crisis que, con o sin disparos, no da tregua.

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