El balcón de una casa patrimonial en la Calle Larga del barrio Getsemaní, en Cartagena, se desplomó la mañana del jueves 2 de julio sobre la parte delantera de una camioneta que transitaba por el sector, causando daños materiales y generando un significativo caos vehicular, aunque sin que se registraran víctimas que lamentar. El incidente ocurrió frente a la sede del Dadis, en la intersección de la carrera 10B con calle 25, cuando la estructura de la edificación, en avanzado estado de deterioro, cayó directamente sobre el vehículo en movimiento. Su conductor resultó ileso, pero la vía tuvo que ser restringida a un solo carril mientras equipos del Distrito retiraban los escombros y evacuaban la camioneta afectada, recomendándose rutas alternas para los conductores.
Giovanni Battista, director de Control Urbano del Distrito de Cartagena, señaló que el inmueble es una propiedad privada de carácter patrimonial, cuyo dueño ya había sido requerido en ocasiones anteriores para que realizara intervenciones de mantenimiento, sin que se hubieran ejecutado las obras necesarias para prevenir el colapso. Este nuevo episodio reabrió el debate sobre la conservación de las edificaciones históricas en una ciudad con alta afluencia turística como Cartagena, donde el riesgo estructural de numerosos predios se ha convertido en una preocupación recurrente.
Cifras de riesgo y medidas judiciales
De acuerdo con el Distrito, existen 51 inmuebles identificados en condición de riesgo en el Centro Histórico y Getsemaní, de los cuales menos de cinco están catalogados con semáforo rojo, es decir, riesgo crítico. La clasificación incluye también los niveles amarillo, para deterioro relevante, y verde, para estado aceptable. La Alcaldía mantiene procesos judiciales activos contra propietarios de edificaciones patrimoniales para exigirles que realicen las reparaciones pertinentes. Si los dueños no cumplen, el Distrito puede intervenir con la supervisión del Instituto de Patrimonio y Cultura, la Oficina para la Gestión del Riesgo y la Dirección de Control Urbano, tal como se ha hecho en casos anteriores. El colapso del balcón en Getsemaní se suma a una larga lista de advertencias sobre el deterioro del patrimonio arquitectónico de la ciudad, que sigue poniendo en riesgo tanto a transeúntes como al flujo vehicular en uno de sus sectores más emblemáticos.












