Barranquilla avanza a toda velocidad en su sueño de hacer rugir los motores de la IndyCar en sus calles. La administración distrital, liderada por el alcalde Alejandro Char, confirmó la existencia de un diseño preliminar para un circuito urbano que podría albergar una competencia oficial de la máxima categoría del automovilismo estadounidense antes del año 2028. De concretarse, la capital del Atlántico se convertiría en la primera sede fuera de Norteamérica en recibir una carrera puntuable para el campeonato, un hito deportivo y turístico sin precedentes para Colombia.
El proyecto, que se encuentra en etapa de diseño y factibilidad, contempla la construcción de un trazado callejero de 4,3 kilómetros que aprovecharía la infraestructura vial existente, incluyendo emblemáticos sectores como el Gran Malecón y la Vía 40. Para cumplir con los estrictos estándares técnicos y de seguridad que exige la categoría, será necesario adelantar adecuaciones específicas: la creación de nuevas curvas, la modificación de peraltes y cambios en algunos tramos, además de posibles intervenciones en predios aledaños. El alcalde Char, en declaraciones recogidas por el equipo de prensa local, señaló que el proyecto sigue activo y que será necesario realizar estos ajustes para garantizar la viabilidad del evento.
Gestiones de alto nivel y una dupla de lujo
Las conversaciones para atraer la IndyCar a la ciudad no son recientes. La administración distrital ha sostenido reuniones directas con la cúpula de la categoría, incluyendo un encuentro con Mark Miles, presidente y CEO de IndyCar. En estas gestiones ha jugado un papel fundamental el piloto colombiano Juan Pablo Montoya, doble ganador de las prestigiosas 500 Millas de Indianápolis, quien ha acompañado las negociaciones con los directivos de la serie en Estados Unidos. La presencia de Montoya, figura respetada mundialmente en el automovilismo, añade peso y credibilidad a la aspiración barranquillera.
«Indicó que podrían requerirse intervenciones en predios, pero que la ciudad está preparada para asumir el reto.»
Estilo indirecto de declaraciones del alcalde Alejandro Char
El modelo de negocio que se busca consolidar es ambicioso y de largo plazo. La administración proyecta firmar un acuerdo con la IndyCar que abarque entre cinco y diez años, garantizando la permanencia de la competencia en el calendario internacional. Las estimaciones de impacto económico son contundentes: se calcula que cada fin de semana de competencia podría atraer entre 40.000 y 100.000 visitantes, generando una derrama significativa para hoteles, restaurantes, comercios, transporte y servicios turísticos de la ciudad. El alcalde Char ha confirmado el interés en explorar una eventual llegada de la Fórmula 1 a futuro, pero la prioridad absoluta de su administración es consolidar la propuesta para la IndyCar.
Barranquilla no parte de cero. En los últimos años, la ciudad ha ampliado notablemente su infraestructura turística y deportiva, y su red vial ofrece ventajas para la creación de un circuito urbano que combine emoción deportiva con vistas icónicas del Caribe colombiano. El desafío ahora es técnico, logístico y presupuestal, pero la voluntad política y el respaldo de figuras como Montoya marcan el camino. La capital del Atlántico pisa el acelerador a fondo en su carrera por hacer historia en el automovilismo mundial.












