Barristas del Once Caldas controlaron el acceso al Palogrande, Manizales, exigiendo cédula y camiseta

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Una grave denuncia sacude el ambiente previo al clásico entre Once Caldas y Deportivo Pereira, disputado el sábado en el estadio Palogrande de Manizales. Según el testimonio de un aficionado cuyo nombre no fue revelado, grupos de barristas del Once Caldas habrían suplantado a las autoridades encargadas del control de acceso al escenario deportivo, instalándose en las taquillas para exigir a los compradores su cédula de ciudadanía y vestir la camiseta del equipo local. Quienes no cumplían con esos requisitos improvisados eran intimidados, perseguidos y, en al menos un caso, agredidos físicamente.

Los hechos ocurrieron desde las primeras horas de la tarde, cuando las filas para adquirir boletas en la Puerta 22 comenzaron a formarse entre las 6:00 p.m. y las 6:30 p.m. El primer incidente reportado fue cerca de las 6:15 p.m., cuando un grupo de aproximadamente diez barristas se acercó a las taquillas para inquirir sobre la procedencia de los compradores. Unos diez minutos después, un segundo grupo, integrado por unas treinta personas, protagonizó un episodio más violento frente a dos policías que se encontraban en el sector. La dinámica era siempre la misma: preguntaban a los aficionados de dónde eran, les exigían la cédula y les pedían que mostraran la camiseta del Once Caldas. Si la respuesta no los convencía, la intimidación escalaba rápidamente.

Agresiones y persecución en los alrededores del Palogrande

El relato del denunciante describe una escena aterradora. Una pareja que no vestía la camiseta del Once Caldas fue identificada por uno de estos grupos. El hombre se negó a mostrar su documento de identidad y su acompañante propuso retirarse del lugar. Esa decisión no fue suficiente para calmar a los barristas, quienes lo patearon y comenzaron a perseguirlo, hasta que la Policía intervino y los retiró del lugar en un camión escoltado. El denunciante aseguró que los barristas los intimidaron, patearon al hombre y lo persiguieron hasta que intervino la Policía, una versión que refleja la tensión extrema que se vivió en los accesos al estadio.

«El denunciante aseguró que los barristas los intimidaron, patearon al hombre y lo persiguieron hasta que intervino la Policía».

Denunciante anónimo

Otro episodio fue protagonizado por un joven de camisa negra que se acercó a la taquilla con la intención de comprar una entrada para su madre. Mientras realizaba la transacción, fue cuestionado por un grupo de barristas que le exigieron la cédula y le preguntaron de dónde era, pese a que el joven explicó que únicamente estaba haciendo un favor. Al sentirse intimidado, el muchacho huyó del lugar y dos policías acudieron en su ayuda, aunque el testigo consideró lenta la reacción policial ante la presencia de unos treinta barristas. Estos incidentes no fueron aislados y se repitieron en otros puntos cercanos al Palogrande, según el mismo relato.

Las denuncias no se limitaron a los alrededores del estadio

La jornada del clásico dejó un saldo de denuncias que trascienden lo ocurrido en las taquillas. Agresiones contra aficionados, jugadores visitantes del Deportivo Pereira y el expresidente del Once Caldas, Tulio Mario Castrillón, también fueron reportadas dentro y fuera del estadio. El malestar fue tal que tanto el Once Caldas como la División Mayor del Fútbol Colombiano (Dimayor) emitieron pronunciamientos públicos sobre lo sucedido. El partido, por su parte, culminó con un empate a un gol entre ambos equipos, pero el clima de violencia que rodéo el encuentro dejó más interrogantes que respuestas sobre el control del acceso al estadio y la creciente influencia de los barristas en los eventos deportivos de la ciudad.

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