Bienes incautados al Cartel de Cali en ruinas tras 30 años de abandono estatal en Cali y Calima

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En un claro ejemplo de la ineficiencia estatal, los más de 36.000 bienes incautados al Cartel de Cali durante la ofensiva contra los narcotraficantes en los años 90, incluyendo mansiones lujosas, vehículos de alta gama, caballos de paso fino y valiosas obras de arte, han terminado en ruinas tras más de tres décadas de abandono y deterioro. Esta situación, que afecta especialmente a Cali donde se concentra el 35 por ciento de estos activos y cada barrio cuenta con dos o tres propiedades abandonadas, ha sido denunciada por expertos como el exfiscal Eduardo Castillo, el analista Diego Luis Sánchez, el experto en inteligencia artificial y seguridad Willy Valdivia, y el economista y doctor en ciencia política Felipe Tascón Recio, quien también fue exdirector de la Sociedad de Activos Especiales (SAE). El saqueo sistemático, motivado por la búsqueda de caletas ocultas, y la falta de vigilancia han convertido estos tesoros en deudas prediales que superan el billón de pesos en el último lustro.

El problema se remonta a la caída del Cartel de Cali, cuando fiscales se vieron obligados a realizar tareas impropias como cuidar caballos y vehículos, evidenciando desde el inicio la insuficiencia de la estructura estatal. La Dirección Nacional de Estupefacientes (DNE), liquidada en 2010 y reemplazada por la SAE, no contó con una política clara de administración, lo que generó costos de vigilancia superiores a los 360.000 millones de pesos mensuales. La corrupción en las asignaciones provisionales a jueces, fiscales, políticos y fundaciones permeadas ha agravado el panorama, permitiendo alquileres irrisorios mientras los narcotraficantes mantienen un control efectivo sobre las propiedades.

Propiedades emblemáticas en el olvido

Entre los casos más notorios figuran la mansión de Hélmer Herrera, ubicada cerca del Lago Calima, y la réplica del Club Colombia construida por José Santacruz, ambas ahora en estado de abandono total. Los vehículos de lujo han sido reducidos a chatarra, los caballos de paso fino han muerto o sido convertidos en animales de carga, y las obras de arte han desaparecido sin generar ningún beneficio productivo para el Estado o la sociedad.

“no fue creado para administrar ni para hacer producir bienes”

Eduardo Castillo, exfiscal

Expertos coinciden en que el modelo actual está diseñado para el fracaso, con bienes destruidos sin uso productivo y deudas acumuladas que hipotecan el patrimonio público. Como alternativa, se menciona el exitoso sistema de Uruguay, donde los bienes incautados se rematan en un plazo de seis meses y los fondos se destinan a programas sociales, ofreciendo un camino viable para Colombia.

“el modelo fue diseñado para que no funcionara”

Felipe Tascón Recio, exdirector de la SAE

Esta crónica de deterioro persiste hoy con la SAE, dejando un legado de inacción que cuestiona la capacidad del Estado para transformar el botín del narcotráfico en herramientas de desarrollo, mientras los contribuyentes asumen costos millonarios sin resultados tangibles.

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