En una jornada histórica para la capital, el Concejo de Bogotá aprobó un acuerdo distrital pionero que establece una ruta integral para la prevención y erradicación de la violencia vicaria, una modalidad de agresión de género que había permanecido invisibilizada. Los concejales Julián Triana y Emel Rojas, autores del proyecto, celebraron la decisión con la Fundación Colombiana Contra la Violencia Vicaria, advirtiendo que la medida busca llenar un vacío institucional que dejaba a miles de mujeres sin respuestas frente a agresores que instrumentalizan a sus hijos para castigarlas emocionalmente.
El acuerdo, que ya es una realidad en el Distrito, establece que las entidades ejecutoras serán la Secretaría Distrital de la Mujer y la Secretaría de Seguridad, Convivencia y Justicia. Entre las acciones clave se contempla la realización de campañas de sensibilización cada 25 de noviembre, en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, y la capacitación de funcionarios de Comisarías de Familia y Casas de Justicia, ajustada a lo dispuesto en la Ley 2126 de 2021 sobre violencias intrafamiliares y de género. La atención integral se canalizará a través de la Ruta Única de Atención a Mujeres Víctimas de Violencias (RUA), que ofrecerá acompañamiento psicológico, jurídico y social.
Cifras que estremecen a la capital y al país
El contexto que rodea la decisión es alarmante. En Colombia, durante 2024 se reportaron 3.672 posibles casos de violencia vicaria, frente a los 2.517 registrados en 2023, lo que evidencia un incremento de la problemática. En lo corrido de 2025, Bogotá ha contabilizado 52.493 presuntas víctimas de violencia intrafamiliar y de género, de las cuales el 66,6% son mujeres. Estas cifras, expuestas durante el debate en el recinto, sirvieron para subrayar la urgencia de una respuesta estatal que hoy, por fin, se materializa en norma distrital.
Para Julián Triana, la aprobación del acuerdo es un mensaje contundente a la sociedad y a las instituciones. “Durante demasiado tiempo esta violencia permaneció sin nombre y por eso muchas mujeres y muchos niños quedaron sin respuestas. Hoy Bogotá envía un mensaje contundente: los hijos e hijas no pueden seguir siendo utilizados como instrumentos de venganza contra sus madres. Este acuerdo les dice a las víctimas que no están solas y les da a las instituciones herramientas para actuar”, afirmó el cabildante durante su intervención. En un tono aún más enfático, cuestionó la inacción del legislativo nacional: “El Concejo de Bogotá hace algo que el Congreso no ha hecho: empezar desde la norma la lucha contra la violencia vicaria. Es un legado fantástico que le estamos dejando a Bogotá”.
«Durante demasiado tiempo esta violencia permaneció sin nombre y, por eso, muchas mujeres y muchos niños quedaron sin respuestas institucionales. Hoy Bogotá envía un mensaje contundente: los hijos e hijas no pueden seguir siendo utilizados como instrumentos de venganza contra sus madres. Este Acuerdo les dice a las víctimas que no están solas y les da a las instituciones herramientas para actuar»
Julián Triana, concejal de Bogotá
El acuerdo, que fue el resultado de un trabajo conjunto con la Fundación Colombiana Contra la Violencia Vicaria y organizaciones de mujeres, prioriza en todas sus etapas el interés superior de los niños, niñas y adolescentes. En la práctica, esto significa que el Distrito integrará a los menores en el diseño de estrategias de protección, evitando que sean revictimizados y garantizando que su bienestar esté por encima de cualquier disputa parental. La violencia vicaria, que suele aparecer en escenarios de separación o conflicto de pareja, carecía de reconocimiento legal y rutas de atención específicas, un rezago que Bogotá ha decidido liderar en el país.
Con esta decisión, la capital se posiciona como una de las primeras ciudades de Colombia en adoptar una política pública integral para enfrentar esta forma de agresión, marcando un precedente que podría ser replicado por otras administraciones municipales mientras el Congreso de la República no legisle sobre la materia. La nueva ruta distrital, además de prevenir y sensibilizar, promete un seguimiento riguroso de cada caso, con canalización prioritaria para las víctimas que hasta ahora encontraban un vacío absoluto en la oferta institucional.












