Bogotá celebrará 488 años el 6 de agosto con tres fundaciones en su historia

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Bogotá se alista para conmemorar un nuevo aniversario de su fundación cada 6 de agosto, una fecha que, aunque hoy parece incuestionable en el calendario cívico, es en realidad una construcción administrativa del siglo XX. La capital colombiana no nació de un único acto fundacional, sino que su origen se tejió en tres momentos distintos entre 1537 y 1539, cuando los conquistadores Gonzalo Jiménez de Quesada, Sebastián de Belalcázar y Nicolás de Federmán coincidieron en la Sabana. Fue solo hasta 1920, mediante el Acuerdo 83 del Concejo de Bogotá, que se oficializó el 6 de agosto como la «fiesta municipal», una decisión que, según el documento, buscaba «honrar el recuerdo de los que la fundaron con su esfuerzo titánico». En 2026, la ciudad cumplirá 488 años desde aquel hito de 1538, una cifra que invita a reflexionar sobre la memoria y la identidad colectiva.

Tres momentos fundacionales

La historia de la fundación de Bogotá es más compleja de lo que sugiere la tradición. El primer asiento militar ocurrió a finales de 1537, cuando Jiménez de Quesada estableció un campamento en lo que hoy es la carrera 2a. con calle 13, cerca del emblemático Chorro de Quevedo. Sin embargo, el hecho que la historia oficial recoge ocurrió el 6 de agosto de 1538, cuando el Adelantado distribuyó solares y se ofició la primera misa en una iglesia improvisada alrededor de la que sería la plaza de las Yerbas, hoy conocida como plaza Santander. No obstante, la fundación jurídica formal, cumpliendo con los protocolos de la Corona Española, no se protocolizó sino hasta el 27 de abril de 1539, con la presencia de Belalcázar y Federmán. Como lo explica el arquitecto Carlos Martínez, la legislación española del siglo XVI diferenciaba entre el dominio militar inicial y la fundación legal de ciudades, por lo que el primer «asiento» era una residencia transitoria que no implicaba el desplazamiento de los habitantes indígenas.

El origen de una fecha simbólica

Durante siglos, el 6 de agosto no tuvo un lugar especial en el calendario bogotano. Las principales conmemoraciones eran las fiestas patrias, como las batallas de Boyacá y Junín, o las celebraciones religiosas. Fue el Acuerdo 83 de 1920, impulsado por el entonces alcalde Ernesto de Santa María, el que instauró la fecha como un día de fiesta municipal, basándose más en la tradición oral que en documentos históricos fehacientes, pues no existe un acta fundacional original que respalde ese día exacto. Décadas después, en 1956, el alcalde Andrés Rodríguez Gómez reforzó su valor simbólico mediante el decreto 604, que declaró el día como vacante para las instituciones públicas y ordenó izar el pabellón nacional. Esta medida se dio en un contexto de urbanización acelerada y llegada masiva de campesinos desplazados, cuando se anexaron localidades como Engativá, Fontibón, Suba, Usme, Usaquén y Bosa, y se necesitaba fomentar el civismo y la confianza institucional.

«(…) El 6 de agosto de 1538 fue fundada la ciudad de Bogotá por el Adelantado Gonzalo Jiménez de Quesada, dando con ello cima a la empresa más grandiosa y perdurable que emprendieron los conquistadores; que es deber de la ciudad honrar el recuerdo de los que la fundaron con su esfuerzo titánico y celebrar dignamente el natalicio de la capital de la República»

Acuerdo 83 de 1920, Concejo de Bogotá

La celebración actual, que cada año reúne a propios y visitantes, es entonces un acto de memoria colectiva y construcción simbólica, más que la conmemoración de un hecho fundacional único. Las doce chozas de paja que, según la tradición, se levantaron en 1538, han sido objeto de debate histórico. Mientras que la versión popular las asocia con los doce apóstoles, el historiador colombo-polaco Juan Friede sugiere que aludían a las doce tribus de Israel, dado el origen converso de Jiménez de Quesada. Así, cada 6 de agosto, Bogotá no solo recuerda su pasado, sino que reafirma su identidad como una ciudad que ha sabido reinventarse a lo largo de casi cinco siglos.

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