Bogotá se posiciona a la cabeza del ranking nacional de vendedores de calle con 42.097 unidades productivas identificadas, según los primeros datos del Censo Económico Nacional Urbano que adelanta el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane). Esta iniciativa, liderada por la directora del Dane, Piedad Urdinola, clasifica las unidades en estacionarias, semiestacionarias y móviles, con el objetivo de mapear las actividades económicas urbanas, promover la formalización y evaluar su aporte al empleo en las principales ciudades de Colombia. Los resultados completos se esperan hacia el final del primer semestre de este año.
Detrás de la capital del país se ubican Medellín con 13.692 unidades, Cali con 12.213, Barranquilla con 9.684, Cartagena con 6.558, Bucaramanga con 6.444, Cúcuta con 6.016, Montería con 5.446, Soledad en el Atlántico con 3.602, Ibagué con 3.364, Soacha en Cundinamarca con 2.983 y Piedecuesta en Santander con 1.517. Estos números preliminares, divulgados primero por La República, destacan que entre las 30 ciudades con más unidades, nueve corresponden a municipios no capitales, como Soledad, Soacha, Piedecuesta, Santander de Quilichao en Cauca, Bello en Antioquia, Girón en Santander, Magangué en Bolívar, Floridablanca en Santander y Buenaventura en Valle del Cauca.
Retos para la planificación urbana y el empleo
El censo no solo cuantifica estas unidades, sino que busca detallar qué productos comercializan, cuántas personas emplean, su nivel de formalización y su contribución al empleo nacional, generando oportunidades para miles de familias en el país. Estas actividades, que van más allá de los tradicionales ambulantes, plantean desafíos importantes para la planificación urbana y el diseño de políticas públicas orientadas a la inclusión económica.
«Siempre hay un puestico que todos los días está ahí, en la esquina. Eso mismo pasa en muchos otros casos. Ya no todos son ambulantes, por eso los llamamos vendedores de calle»
Piedad Urdinola, directora del Dane
Estos datos iniciales subrayan la relevancia de los vendedores de calle en la dinámica económica de las urbes colombianas, impulsando la necesidad de estrategias que equilibren el ordenamiento territorial con el sostenimiento de fuentes de ingreso vitales para amplios sectores de la población.











