C-130 de FAC se precipita en Putumayo: al menos 70 muertos y 51 heridos

Compartir en redes sociales

Un trágico accidente aéreo sacudió a Colombia este lunes 23 de marzo de 2026, cuando un avión C-130 Hércules de la Fuerza Aeroespacial Colombiana se precipitó en el departamento de Putumayo, dejando al menos 70 fallecidos y 51 heridos entre las 128 personas a bordo, que incluían 11 tripulantes de la FAC, 115 militares del Ejército Nacional y dos agentes de la Policía Nacional. Equipos de rescate trabajan intensamente en la zona, habiendo recuperado hasta el momento 44 cuerpos, de los cuales 33 están en la morgue, uno en un dispensario y diez permanecen en el sitio del siniestro, mientras que 26 siguen pendientes de localizar en medio de un operativo que revisa las cifras oficiales.

La magnitud de esta catástrofe ha conmocionado a las Fuerzas Armadas y a la sociedad colombiana, movilizando un esfuerzo nacional de rescate e identificación de restos que podría superar en número de víctimas la peor tragedia aérea previa de la FAC, ocurrida el 24 de julio de 1938 en el Campo de Marte de Santa Ana, hoy Cantón Norte en Usaquén, Bogotá, donde un Hawk II F11C se estrelló durante una exhibición aérea causando entre 61 y 75 muertos y más de cien heridos.

Revive la memoria de la tragedia de Santa Ana

Aquel fatídico evento de 1938 tuvo lugar en medio de las celebraciones por los 400 años de Bogotá y la batalla del Pantano de Vargas, con más de 500 invitados notables, incluyendo a los presidentes Alfonso López Pumarejo y Eduardo Santos. El accidente se produjo durante una arriesgada maniobra conocida como “carrera del ratón” a solo 30 metros de altura, ejecutada por el teniente César Abadía, quien sobrevivió pero fue arrestado por violaciones a las normas de vuelo. Entre los heridos figuraron figuras como el joven Misael Pastrana Borrero, de 15 años y futuro presidente entre 1970 y 1974, el general Julio Berrío París, mientras que entre las víctimas mortales estaban dos hermanas del también futuro presidente Julio César Turbay Ayala, quien gobernaría entre 1978 y 1982.

«se había salvado gracias a que estaba “rodeado de dos Santos”»

Alfonso López Pumarejo, presidente saliente

El siniestro de Putumayo no solo representa un golpe devastador para la institución militar, sino que reaviva el doloroso recuerdo de la historia aeronáutica colombiana, subrayando la fragilidad de estas misiones y el costo humano de las operaciones en zonas remotas, en un contexto de profunda conmoción nacional que exige respuestas claras sobre las causas del accidente.

Sigue leyendo