Cabecillas ELN y disidencias Farc huyen a Catatumbo, Norte de Santander, tras captura de Maduro

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La captura de Nicolás Maduro en la madrugada del sábado 3 de enero de 2026, como parte de la Operación Resolución Absoluta liderada por fuerzas estadounidenses con el despliegue de portaviones y aeronaves en el mar Caribe, ha dejado sin protección a los principales cabecillas del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y de las disidencias de las Farc de la Segunda Marquetalia en Venezuela, desencadenando su éxodo masivo hacia Colombia. Líderes como Silvana Guerrero, “Ricardo”, Parmenio, “Caballo de Guerra”, Pablito, “Cendales” y Eliécer Herlinto Chamorro, alias Antonio García, del ELN, junto a Luciano Marín Arango, alias Iván Márquez, y Géner García Molina, alias John 40 o “Francisco”, de las disidencias, han perdido la libertad de movimiento y los privilegios que disfrutaban bajo el régimen de Maduro, aliados clave de estos grupos armados.

Estos cabecillas, provenientes de los Frentes de Guerra Oriental, Nororiental y Coce del ELN, buscan recuperar bastiones en la región del Catatumbo, en el Norte de Santander colombiano, ante la ausencia de la protección venezolana. La fiscal general de Estados Unidos, Pamela Bondi, bajo la administración de Donald Trump, ha mencionado a varios de ellos en un indictment del Departamento de Justicia por narcotráfico y terrorismo, mientras que las Fuerzas Militares colombianas han iniciado la movilización de tropas hacia la frontera, preparando posibles ofensivas o incluso diálogos de paz con ceses al fuego temporales.

Recompensas millonarias y disputas territoriales

Las autoridades colombianas ofrecen recompensas significativas por su captura: cinco mil millones de pesos por Pablito y cuatro mil trescientos setenta y ocho millones por Antonio García e Iván Márquez. Mientras tanto, Iván Márquez, herido en una operación militar colombiana el 22 de octubre de 2024 y confirmado vivo en Venezuela, lidera junto a sus hombres una estrategia para rearmarse en campamentos colombianos, intensificando disputas territoriales con otras disidencias de las Farc lideradas por Iván Mordisco en varios departamentos del país.

La caída de Maduro elimina el santuario que estos grupos tenían en Venezuela, donde los cabecillas del ELN gozaban de total libertad y privilegios, a diferencia de las disidencias de la Segunda Marquetalia que recibían un apoyo menor. Este éxodo representa un giro estratégico para los grupos armados, pero también una oportunidad para Colombia de presionar por su desmantelamiento, en medio de un contexto regional alterado por la intervención estadounidense.

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