El precio internacional del crudo Brent experimentó una caída superior a los 22 dólares por barril entre el 15 de mayo y el 12 de junio de 2025, tras el histórico acuerdo de paz anunciado el 14 de junio entre Estados Unidos e Irán, que permitirá la normalización del tránsito de buques petroleros por el estrecho de Ormuz. El crudo, que a mediados de mayo alcanzó los 109,26 dólares por barril en medio de la tensión militar que mantenía parcialmente cerrado ese paso marítimo clave ubicado en el golfo Pérsico, se ubicó en la segunda semana de junio en 83 dólares. Pese a que la distensión geopolítica abre la puerta a una estabilización del petróleo en un rango de entre 60 y 70 dólares, el impacto en el bolsillo de los colombianos no será inmediato, pues el precio de la gasolina corriente se mantiene alrededor de los 15.849 pesos por galón.
Remi Stellian, profesor de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Pontificia Universidad Javeriana, explicó que los efectos de una caída en el precio internacional del petróleo tardan varias semanas en reflejarse en los combustibles y demás productos que dependen de ese energético como insumo. En Colombia, la regulación estatal, los impuestos, la Tasa Representativa del Mercado (TRM) y el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Fepc) impiden que la baja automática del crudo se traduzca en una reducción inmediata en las gasolineras. «Para los ciudadanos los efectos de unos menores precios en el petróleo no se verán de manera inmediata», advirtió el académico, quien detalló que el acuerdo entre las potencias significa el retorno a las condiciones normales para el comercio mundial del petróleo.
Impacto disímil en la economía colombiana
La distensión en Oriente Medio presenta un escenario complejo para Colombia. Por un lado, la empresa estatal Ecopetrol vería afectados sus ingresos, lo que podría traducirse en menores dividendos para sus accionistas y una reducción en las regalías que perciben los entes territoriales. Según cálculos de la Asociación Colombiana de Ingenieros de Petróleos, Energía y Tecnologías Afines (Acipet) y Corficolombiana, cada dólar que baja el Brent le representa al país pérdidas estimadas entre 14,6 millones y 16 millones de dólares. En términos anuales, las exportaciones colombianas podrían dejar de percibir cerca de 170 millones de dólares, de acuerdo con Corficolombiana.
Sin embargo, la caída del petróleo también tiene un efecto benéfico para otros sectores de la economía nacional. El transporte, la industria química y la manufactura podrían verse favorecidos, ayudando a contener la inflación. La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, advirtió que «cuanto antes se resuelva, mejor, sobre todo porque el suministro tardará en recuperarse dado el importante daño a la infraestructura». El organismo multilateral señaló que cinco de los ocho países exportadores de petróleo en el Golfo sufren contracciones económicas tras el conflicto, mientras que la distensión geopolítica generó reacciones positivas en los principales índices bursátiles del mundo.
«Hay señales, según las cuales, Irán y Estados Unidos y los demás países involucrados en el conflicto en Oriente Medio estarían cerca de llegar a un acuerdo para terminar este conflicto. Esto significaría que se llegaría a la normalidad de la circulación de buques petroleros por el estrecho de Ormuz y, por lo tanto, llegaríamos a las condiciones normales para el comercio mundial del petróleo».
Remi Stellian, profesor de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Pontificia Universidad Javeriana
El profesor Stellian fue enfático al señalar que, aunque la caída del Brent abre una ventana de oportunidad para la economía global, el impacto en Colombia es disímil y no se traducirá en una baja inmediata en el precio de la gasolina que pagan los conductores en el país. La expectativa de los analistas es que el crudo encuentre un punto de equilibrio entre 60 y 70 dólares por barril, una vez que el suministro global se recupere lentamente debido a los daños en la infraestructura petrolera del Golfo, y que los efectos en la economía nacional se empiecen a sentir de manera gradual en las próximas semanas y meses.












