Caldas continúa fortaleciendo los avances en seguridad alimentaria, según el más reciente boletín CALDATA elaborado por la Secretaría de Planeación Departamental y basado en la Encuesta Nacional de Calidad de Vida del DANE.
El informe señala una reducción sostenida de la inseguridad alimentaria y sitúa al departamento entre los territorios con mejores resultados a nivel nacional.
Durante 2025, la prevalencia de inseguridad alimentaria moderada o grave en los hogares de Caldas fue del 9,2%, la cifra más baja de los últimos cuatro años. Esta disminución equivale a 5,4 puntos porcentuales respecto a 2022, cuando el indicador alcanzó el 14,6%.
En comparación con el promedio nacional, Caldas se mantiene por debajo de la media y se ubica como el segundo territorio con menor inseguridad alimentaria moderada o grave, solo detrás de San Andrés; el país registró un promedio de 21,1%.
Además, superó a Risaralda, Quindío, Antioquia y Tolima en este indicador.
La evolución positiva también se observa en la inseguridad alimentaria grave. Entre 2022 y 2025, este indicador pasó de 2,5% a 1,3%, evidenciando una reducción sostenida de las condiciones de mayor vulnerabilidad.
Desagregado por territorio, las cabeceras municipales presentaron una prevalencia de 8,6%, frente a 11,8% en centros poblados y áreas rurales dispersas. Aunque las zonas rurales siguen enfrentando mayores retos, los datos reflejan una mejora respecto al año anterior y una disminución de las brechas entre campo y ciudad.
Entre las principales dificultades para acceder a alimentos, la preocupación por no contar con suficientes alimentos fue reportada por el 18,1% de los hogares; la ausencia de una dieta variada afectó al 16,0%, y las limitaciones para obtener alimentos saludables y nutritivos alcanzaron el 14,0%. En contraste, las situaciones más críticas, como pasar un día entero sin comer por falta de recursos, afectaron al 1,1% de los hogares.
A nivel de población, la prevalencia de inseguridad alimentaria moderada o grave fue del 9,1%, y la de inseguridad alimentaria grave se ubicó en el 1,1%, lo que significa que más del 90% de los habitantes del departamento no enfrentó condiciones moderadas o graves durante el periodo evaluado.
No obstante, el boletín señala que persisten desafíos en los centros poblados y el área rural dispersa, donde los hogares continúan registrando mayores dificultades para acceder a alimentos suficientes, variados y nutritivos. Por ello, se enfatiza la necesidad de continuar fortaleciendo las estrategias orientadas a reducir las brechas territoriales y consolidar los avances alcanzados en el departamento.
Fuente: CALDATA, Secretaría de Planeación Departamental; base: Encuesta Nacional de Calidad de Vida del DANE.












