La Alcaldía de Cali, con base en datos del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM), emitió el pronóstico meteorológico para este viernes 24 de mayo, el cual anticipa una jornada de calor intenso con alta probabilidad de lluvias. La temperatura máxima alcanzará los 33 grados Celsius, mientras que la mínima descenderá hasta los 21 grados. La probabilidad de precipitaciones es del 65 por ciento durante el día y del 61 por ciento durante la noche, lo que obliga a los caleños a prepararse para un ambiente húmedo y cambiante.
De acuerdo con el reporte, el cielo estará mayormente nublado, con un 69 por ciento de nubosidad en horas diurnas que aumentará al 90 por ciento al caer la noche. Las ráfagas de viento alcanzarán velocidades de 17 kilómetros por hora durante el día y de 18 kilómetros por hora en la noche, mientras que el índice de rayos ultravioleta llegará hasta 10, un nivel considerado muy alto que exige protección solar adecuada. Estas condiciones reflejan el comportamiento típico del clima tropical de Cali, que presenta una temperatura promedio de 24 grados según el IDEAM y dos temporadas lluviosas marcadas: una de marzo a mayo y otra de octubre a diciembre, siendo abril y noviembre los meses más lluviosos.
Contexto climático de la región
Cali se ubica en la zona de clima tropical de Colombia, específicamente en el subtipo de sabana con verano seco, que caracteriza los valles interandinos de Tolima, Huila, Valle del Cauca y Nariño. El país, debido a su compleja geografía que incluye costas, cordilleras y corrientes oceánicas, posee cuatro tipos de clima: tropical, seco, templado y frío de alta montaña. Los sistemas de clasificación climática de Köppen y Thornthwaite permiten entender esta diversidad, mientras que el cambio climático ha comenzado a redistribuir hábitats y alterar los patrones tradicionales de precipitación y temperatura. En el caso de Cali, los meses más secos son junio, julio y agosto, por lo que este pronóstico de lluvias elevadas para finales de mayo se alinea con la transición hacia la temporada de menor precipitación.












