Canciller defiende trato a deportados y reporta más de 8.000 repatriados de EE.UU.

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La canciller de Colombia, Rosa Yolanda Villavicencio, salió al paso del creciente debate sobre el trato a los connacionales deportados desde Estados Unidos y reveló una cifra que pone en contexto la magnitud del fenómeno migratorio: más de 8.000 colombianos han regresado al país mediante vuelos de repatriación humanitaria. La declaración se produjo en medio de la controversia generada por el caso de Franklin Humberto Coral, conocido como Beto Coral, un activista colombiano que fue deportado el pasado jueves 16 de julio desde Arizona, a pesar de tener un proceso de asilo político en trámite y un permiso de trabajo vigente hasta 2028.

Villavicencio defendió la postura del gobierno de Gustavo Petro, asegurando que Colombia no ha abandonado a sus ciudadanos en el exterior. “Cuando decenas de miles de compatriotas fueron deportados desde los Estados Unidos, Colombia no los dejó solos. Por decisión de este Gobierno y de común acuerdo con las autoridades estadounidenses, dispusimos vuelos de repatriación por razones humanitarias”, afirmó la canciller. La funcionaria subrayó que la estrategia de repatriación incluye un acompañamiento integral que abarca atención en salud, apoyo psicosocial y orientación para la reintegración laboral y social de los retornados.

Una política de puertas abiertas frente a las deportaciones

La jefa de la diplomacia colombiana fue enfática al rechazar cualquier estigmatización de los deportados. “Nuestros nacionales no son cifras ni son criminales; son colombianos, y a los colombianos se les recibe con los brazos abiertos”, sentenció Villavicencio. Sus palabras buscan contrastar con la narrativa que, a menudo, reduce a los migrantes a su condición irregular. El gobierno insiste en que cada proceso de retorno requiere una atención individualizada y que los deportados deben ser vistos como personas que necesitan acompañamiento, no como un problema administrativo.

El volumen de repatriaciones es significativo. Entre los más de 8.000 retornados se cuentan adultos, mujeres, menores de edad y familias completas. Para gestionar este flujo, Colombia y Estados Unidos acordaron un mecanismo de vuelos periódicos. “Con Estados Unidos hemos acordado seguir trayendo a las personas que van a ser deportadas, que cuentan ya con una resolución de expulsión por esta vía, y por ahora mantendremos unos veinte vuelos, uno semanal, para ir trayendo a estas personas”, explicó la canciller en declaraciones previas a comienzos de año, ratificando que el esquema se mantiene activo.

“Cuando decenas de miles de compatriotas fueron deportados desde los Estados Unidos, Colombia no los dejó solos. Por decisión de este Gobierno y de común acuerdo con las autoridades estadounidenses, dispusimos vuelos de repatriación por razones humanitarias”.

Rosa Yolanda Villavicencio, Canciller de Colombia

El caso de Beto Coral ha reavivado el debate sobre el tratamiento a los colombianos en Estados Unidos. Coral fue detenido por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) hace un mes en Arizona, pese a contar con un permiso de trabajo vigente hasta 2028 y tener un proceso de asilo político en curso. Su deportación, materializada el jueves 16 de julio, ha sido vista por organizaciones de derechos humanos como un ejemplo de las fisuras en el sistema migratorio estadounidense. Mientras tanto, el gobierno colombiano insiste en que la vía diplomática y los acuerdos de repatriación humanitaria son la herramienta para garantizar un retorno digno, en medio de un contexto de aumento constante de las expulsiones desde territorio estadounidense que mantiene el tema migratorio en el centro de la agenda bilateral.

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