Rosa Villavicencio, ministra de Relaciones Exteriores de Colombia, recibió este lunes 26 de enero la autorización del Gobierno de Donald Trump para ingresar a Estados Unidos y acompañar al presidente Gustavo Petro en la cumbre bilateral programada para el próximo 3 de febrero en Washington. La aprobación llegó tras una conversación telefónica entre Villavicencio y Marco Rubio, secretario de Estado norteamericano, en medio de tensiones diplomáticas y restricciones migratorias que han afectado a funcionarios colombianos.
La reunión entre Petro y autoridades estadounidenses abordará temas clave como el narcotráfico, la migración y el comercio bilateral. Esta luz verde representa un avance significativo, ya que Villavicencio no ha podido entrar a territorio estadounidense desde septiembre de 2025, cuando participó en acciones de protesta contra el entonces presidente Trump. La crisis diplomática se inició precisamente el 26 de enero de 2025 y se extiende hasta hoy, con solo 193 días restantes para el fin del mandato constitucional actual de Petro.
Antecedentes de una crisis de un año
El contexto de esta autorización incluye un rechazo previo a Villavicencio en el Consejo de Seguridad de la ONU en Nueva York, donde el vicecanciller Mauricio Jaramillo Jassir representó a Colombia en su lugar. Durante el último año, las relaciones bilaterales han estado marcadas por medidas drásticas: Petro ordenó el regreso de dos vuelos con colombianos deportados desde Estados Unidos, mientras que Washington respondió con la descertificación de Colombia en la lucha antidrogas e incluyó en la lista Clinton al presidente Petro, su esposa Verónica Alcocer, su hijo Nicolás Petro y el asesor Armando Benedetti. Según Blu Radio, fuente de esta información, Rubio confirmó garantías de inmunidad presidencial para Petro pese a su inclusión en esa lista y la falta de visa, además de protección por parte del Servicio Secreto durante su visita.
Este desarrollo abre la puerta a un posible descongelamiento en las relaciones entre ambos países, en un momento crítico para la agenda hemisférica.















