Los candidatos presidenciales Iván Cepeda, senador oficialista del Pacto Histórico, y Abelardo de la Espriella, abogado de ultraderecha, presentan dos modelos antagónicos para reformar el sistema de salud colombiano, el cual expertos describen como en “cuidados intensivos”, de cara a las elecciones del domingo 21 de junio, donde 41.421.973 ciudadanos están convocados a las urnas. La discusión central gira en torno al papel de las EPS: mientras Cepeda propone eliminar la intermediación privada, De la Espriella apuesta por fortalecer el sistema mixto con un rescate financiero inmediato.
El sistema de salud, regido por la Ley 100 de 1993 y modificado por el Gobierno de Gustavo Petro, atraviesa una crisis que se agravó tras el fracaso de la reforma integral impulsada por el Ejecutivo, que naufragó en el legislativo en dos intentos. Las medidas administrativas adoptadas posteriormente, según el análisis de varios especialistas, empeoraron la atención y el suministro de medicamentos, generando lo que José Manuel Restrepo, fórmula vicepresidencial de De la Espriella, calificó como una “crisis humanitaria”. Ambos candidatos coinciden en la necesidad de fortalecer la prevención y la atención primaria, pero divergen radicalmente en la cadena de mando y en el rol de los intermediarios financieros.
La apuesta de Iván Cepeda: desmontar la intermediación privada
Iván Cepeda plantea desmontar la intermediación privada representada por las EPS y fortalecer la red pública mediante un giro directo de recursos a través de la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud (Adres). En sus declaraciones, el candidato sostuvo que “requerimos una reforma a la salud que deje de convertir la atención médica de las personas en un negocio como la convirtió Uribe Vélez con la Ley 100”. Además, afirmó que “no basta con diseñar mejores programas; debemos asegurar que los recursos lleguen directamente a quienes los necesitan, sin burocracia, desviaciones, sin pérdidas, sin intermediarios que pretendan quedarse con lo que pertenece al pueblo”. Su propuesta incluye integrar el Sistema Indígena de Salud Propia e Intercultural (Sispi) y garantizar agua potable, saneamiento básico y atención a víctimas del conflicto armado, además de un componente anticorrupción con un Sistema Integral Anticorrupción y veeduría comunitaria.
“Requerimos una reforma a la salud que deje de convertir la atención médica de las personas en un negocio como la convirtió Uribe Vélez con la Ley 100”
Iván Cepeda, candidato presidencial
El rescate financiero de Abelardo de la Espriella: $10 billones en 90 días
Por su parte, Abelardo de la Espriella propone un rescate financiero inmediato de $10 billones en los primeros 90 días de gobierno para estabilizar el sistema mixto con EPS, acompañado de auditorías y topes administrativos. Su fórmula vicepresidencial, José Manuel Restrepo, calificó la situación como una “cirugía inmediata”. Los recursos se distribuirían de la siguiente manera: $4 billones para el pago a hospitales, clínicas y prestadores; $3 billones para saldar deudas y garantizar medicamentos; $2 billones para atender pacientes con enfermedades crónicas y de alto costo; y $1 billón para el fortalecimiento del Invima y entidades regulatorias. De la Espriella también propone subsidiar tratamientos costosos para pacientes del Sisbén, regular precios de fármacos críticos y usar inteligencia artificial para auditar a las EPS. Además, plantea abordar los accidentes de tránsito, especialmente los de motocicletas, como fuente de presión hospitalaria, con seguros más económicos e infraestructura vial exclusiva para motos.
“cirugía inmediata”
José Manuel Restrepo, fórmula vicepresidencial de Abelardo de la Espriella
En contraste, el Gobierno de Gustavo Petro impulsó la creación de 10.000 equipos básicos de atención que llegaron a 7,5 millones de hogares y más de 1.300 proyectos de infraestructura hospitalaria fortalecida, pero la falta de aprobación de la reforma integral impidió cambios estructurales. La discusión de fondo sigue siendo si el sistema debe girar hacia un modelo público sin intermediarios o si es posible rescatar el modelo mixto con inyección de capital y controles más estrictos. Mientras Cepeda apuesta por una transformación radical, De la Espriella defiende una intervención quirúrgica que preserve la arquitectura actual del sistema de salud colombiano.












