Karim Ben Addi, conocido con los alias Fiston o El M7 y considerado un capo francés del narcotráfico, dirige desde la cárcel La Picota en Bogotá una red criminal que recluta exmilitares colombianos como mercenarios para realizar operaciones de tráfico de drogas, intimidación, cobro de deudas y asesinatos selectivos en la región de Lyon, Francia. Según un reportaje publicado por el diario Le Monde, este cabecilla coordina envíos entre Bogotá y Lyon mediante órdenes impartidas a través de teléfonos móviles y aplicaciones cifradas, prometiendo a los reclutados trabajos de seguridad privada con pagos de hasta 2.000 euros por labores de escolta.
La denuncia formal se presentó el 15 de noviembre de 2024 por un colombiano de 32 años en el comisariado de Bron, uno de los barrios afectados como La Duchère, Bron, La Chapelle-Villars y Givors, donde se ha escalado la violencia ligada a disputas por el control del narcotráfico. En octubre de 2024, un ataque en Givors involucró a hombres armados que se hicieron pasar por policías para disparar 27 proyectiles de calibre .223 contra la vivienda de un individuo apodado «el Mexicano», en medio de operaciones que incluían traslados en avión, alojamiento en granjas y apartamentos, y uso de armas y cámaras de vigilancia, con soporte logístico en Valence, Pusignan y Trévoux.
Armas y evidencias incautadas
Las autoridades francesas han incautado más de 600 cartuchos y un arsenal que incluye fusiles AR-15, M16, Kaláshnikov y pistolas, evidenciando la sofisticación de la red operada por Ben Addi pese a su reclusión en La Picota. La investigación de Le Monde se basa en expedientes judiciales y fuentes policiales francesas, que revelan cómo el capo enfrenta procesos en Francia con una extradición pendiente, lo que subraya la necesidad de mayor cooperación bilateral entre Colombia y las autoridades galas para desmantelar esta estructura transnacional.
Esta red no solo perpetúa el flujo de drogas entre los dos continentes, sino que exporta la violencia de los barrios lyoneses mediante sicarios colombianos entrenados, agravando la inseguridad en zonas como La Duchère y poniendo en riesgo la estabilidad regional en un contexto de creciente confrontación entre bandas narcotraficantes.















