Antonio Márquez Gómez, un español de 62 años conocido con el alias de “El Descuartizador”, fue capturado el 2 de octubre en una finca del municipio de La Pintada, en el departamento de Antioquia, por agentes de la Policía Nacional que actuaron bajo los lineamientos de una circular roja de Interpol. Sobre el detenido pesaba una orden de captura internacional por el asesinato y desmembramiento de su exesposa, la francesa Corinne Di Dio, cuyo cuerpo fue hallado en una maleta arrojada al río Sena en 1995. Nacido el 13 de octubre de 1960 en Charleroi, Bélgica, Márquez Gómez era considerado el principal sospechoso de este crimen que durante casi tres décadas permaneció en los archivos de la justicia gala.
El hallazgo del cadáver de Di Dio, registrado el 28 de junio de 1995 en la localidad de Yvelines, a unos 40 kilómetros de París, reveló que la mujer presentaba catorce heridas de arma blanca. La identidad de la víctima solo pudo confirmarse en 1997 gracias a análisis forenses. La investigación judicial fue suspendida en el año 2000 y esa decisión se ratificó en 2008 por falta de pruebas; sin embargo, un giro inesperado se produjo en 2013 cuando una llamada interceptada permitió orientar las pesquisas hacia Marie-Thérèse García, concuñada de la víctima, y hacia el propio Márquez Gómez, lo que llevó a la reapertura del expediente.
Una vida en la clandestinidad
De acuerdo con el coronel Luis Fernando Muñoz, comandante de la Policía de Antioquia, el detenido vivía en Colombia bajo una identidad falsa y presuntamente habría alterado sus huellas dactilares para evadir a las autoridades. Su historial delictivo se remonta a la década de 1980, cuando fue condenado en España por robos a bancos. Posteriormente, en octubre de 2012, un tribunal español lo sentenció a cuatro años de prisión y al pago de una multa de cuatro millones de euros por su participación en una operación de narcotráfico en la que se incautaron 2.335 kilos de hachís valorados en 3,2 millones de euros, actividad que compartía con su hermano Ángel. Márquez Gómez obtuvo la libertad provisional mientras se resolvía su situación en ese caso y aprovechó para huir del país.
Su capacidad para escabullirse de la justicia ya había quedado demostrada en 2017, cuando fue detenido en Utrera, Sevilla, tras una llamada telefónica que hizo a su hijo con motivo de su cumpleaños. En esa ocasión, las autoridades constataron que el fugitivo cambiaba de domicilio cada tres o cuatro meses. Además, antes del asesinato de Di Dio, la justicia francesa había solicitado su extradición por haberse llevado a su hijo a España sin autorización, hecho por el cual fue arrestado en 1994 y permaneció en prisión.
Un caso reabierto y una condena reciente
La captura de Márquez Gómez se produce tres décadas después del crimen y en un contexto judicial que ha dado pasos significativos. El 3 de julio de 2023, Marie-Thérèse García fue condenada a 25 años de prisión por su participación en los hechos, lo que renovó el interés por localizar al principal sospechoso. La víctima, Corinne Di Dio, era madre del único hijo, nacido en 1991, que tuvo con Márquez Gómez, y la pareja se había separado antes del asesinato. Ahora, el detenido quedó a disposición de las autoridades internacionales para su judicialización, y adicionalmente un tribunal de Burdeos, en Francia, abrió una causa en su contra por presunto tráfico de estupefacientes.
Con esta captura, las autoridades colombianas cierran un capítulo de larga impunidad y ponen a disposición de la justicia europea a un hombre que logró evadir durante años todos los intentos por ubicarlo, incluso en un país donde la tecnología y la cooperación internacional juegan un papel decisivo en la persecución de los delitos más graves.










