Han transcurrido exactamente 2.528 días, equivalentes a 60.672 horas, desde que el entonces presidente de Colombia, Iván Duque, predijo el 1 de febrero de 2019 en la cumbre de gobernadores en San Agustín, Huila, que al régimen de Nicolás Maduro le quedaban muy pocas horas, hasta la captura del mandatario venezolano en la madrugada del 3 de enero de 2026 en territorio venezolano, a través de un operativo liderado por el ejército estadounidense. Esta detención concreta una profecía que Duque atribuyó a la creación de un nuevo régimen institucional, impulsado por el trabajo conjunto de Colombia y otros países de la región.
Más de siete años después de aquellas palabras pronunciadas en medio de un contexto de creciente presión internacional contra el chavismo, la caída de Maduro marca el fin de una era de tensiones diplomáticas y migratorias que afectaron profundamente a Colombia y América Latina. Duque, quien en ese momento lideraba el Gobierno colombiano, había vaticinado el colapso inminente de la dictadura venezolana, un pronóstico que se materializó tras una larga espera y acciones coordinadas a nivel global.
Las declaraciones proféticas de Iván Duque
En su intervención de 2019, Duque enfatizó que el régimen de Maduro estaba al borde del abismo gracias a la consolidación de un nuevo orden institucional en la región, forjado por esfuerzos multilaterales. Años más tarde, el 6 de noviembre de 2025, en una entrevista con Infobae, el exmandatario colombiano reiteró su convicción al afirmar que muchos cercanos a Maduro ya habían optado por posicionarse en el lado correcto de la historia, aguardando solo el momento propicio para desplazarlo del poder. Además, Duque destacó que América Latina evidenciaba una creciente conciencia antidictatorial, y cuestionó los mecanismos de vinculación a listas de sanciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (Ofac) de Estados Unidos, subrayando que estas requieren información precisa y no meras sospechas.
«A la dictadura de Venezuela le quedan muy pocas horas porque hay un nuevo régimen institucional que se está creando, gracias al trabajo de Colombia y otros países».
Iván Duque, presidente de Colombia en 2019
Duque también advirtió sobre las graves consecuencias de un eventual fracaso en el desplazamiento de Maduro, describiéndolo como un desastre que ya había devastado la salud, la política fiscal, el sector energético y las relaciones internacionales de Venezuela con sus socios clave. En el contexto actual, el ex presidente colombiano extendió sus críticas al Gobierno de Gustavo Petro, a quien calificó como el aliado número uno de Maduro, y mencionó las sanciones impuestas por Estados Unidos al mandatario colombiano por presuntos vínculos con el narcotráfico.
El rol de Venezuela como santuario de grupos armados
Duque señaló repetidamente a Venezuela como un santuario para grupos armados colombianos como las Farc y el ELN, lo que ha exacerbado la violencia política en Colombia. En este marco, evocó el reciente asesinato del precandidato Miguel Uribe, atribuido a la Segunda Marquetalia, como un ejemplo paradigmático de las amenazas que persisten en la región. La captura de Maduro, según Duque, representa no solo el cierre de un ciclo profetizado, sino un paso crucial hacia la estabilización de América Latina, impulsado por una mayor unidad antidictatorial.
«Muchos de los cercanos a Maduro ya tomaron la decisión de ubicarse en el lado correcto de la historia, pero están esperando el momento adecuado para sacarlo del poder».
Iván Duque, ex presidente de Colombia
Créditos: @IvánDuque/X; Ronald Peña R./EFE/Colprensa; Adrián Escandar.

















